Psychological and Mental Health Implications of Emerging Issues: Climate Change, Climate Mobilities, and COVID-19

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Línea de investigación: Gobernanza e interfaz ciencia-política
Revista: Handbook of latin American
Autores: Gonzalo Palomo-Vélez, Hanne Wiegel, Rodolfo Sapiains, Gabriela Azócar
DOI: https://doi.org/10.1007/978-3-031-84433-1_24
Link: https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-031-84433-1_24

Se trata de una revisión de literatura que evidencia cómo el cambio climático, las movilidades humanas que este induce y la pandemia de COVID-19 impactan la salud mental, con foco en América Latina. Estos fenómenos comparten características clave: son disruptivos, imprevisibles y magnifican las desigualdades existentes. El estudio busca visibilizar estas consecuencias psicosociales desde una perspectiva contextualizada, considerando las múltiples vulnerabilidades de la región.

El cambio climático no solo tiene efectos físicos, sino también psicológicos. Las personas expuestas a eventos climáticos extremos muestran mayor riesgo de desarrollar trastornos como estrés postraumático, ansiedad y depresión. Fenómenos graduales, como la sequía, también generan afectaciones psicológicas significativas, aunque menos evidentes. Conceptos como la eco-ansiedad y la solastalgia han surgido para describir el malestar emocional ligado a la degradación ambiental. Estas afectaciones son palpables en América Latina, donde se suman a factores estructurales como la desigualdad, la pobreza, el limitado acceso a servicios de salud mental y una baja resiliencia comunitaria. Un ejemplo relacionado con humedales del sur de Chile mostró cómo el contacto con la naturaleza puede mitigar la ansiedad climática, fomentando la sanación y la conexión emocional con el entorno.

Respecto a las movilidades climáticas, aunque migrar puede ser una acción adaptativa, a menudo implica la ruptura de redes sociales, pérdidas materiales y un deterioro del bienestar subjetivo. Frecuentemente, quienes están más expuestos al cambio climático tienen menor capacidad para decidir cómo y cuándo migrar, aumentando su vulnerabilidad. Las migraciones forzadas dentro de ciudades grandes suelen resultar en asentamientos precarios y escasa integración social, intensificando los efectos negativos en la salud mental. Se destaca que mujeres, niños, adultos mayores y personas indígenas enfrentan riesgos desproporcionados durante estos procesos, tanto por la migración en sí como por las condiciones post-migratorias.

En cuanto al COVID-19, la pandemia generó efectos psicológicos exacerbados por la fragilidad de los sistemas de salud en la región. La ansiedad, la depresión y el estrés fueron especialmente altos en poblaciones ya marginadas, como trabajadores informales, migrantes y habitantes rurales. El acceso desigual a la información, los servicios sanitarios y las medidas de protección agudizó la carga mental. Además, en países como Chile, la narrativa mediática invisibilizó el componente mental del riesgo, centrándose casi exclusivamente en la dimensión biológica del virus, habiendo una baja priorización de la salud mental en las políticas públicas.

Existe una clara convergencia en las consecuencias psicológicas de estos tres fenómenos: ansiedad, depresión y estrés postraumático son recurrentes. A pesar de su creciente relevancia, estas áreas aún no se integran plenamente en la psicología de la salud ni en las políticas públicas regionales. Es urgente continuar desarrollando marcos teóricos que incorporen modelos de salud psicológica, fortaleciendo la investigación empírica sobre factores protectores, como el apoyo social, la educación ambiental y las estrategias comunitarias de resiliencia. Se aboga por políticas públicas integrales, transdisciplinarias y culturalmente sensibles que reconozcan los determinantes estructurales de la salud mental frente a este tipo de crisis.

Puedes leer más en el Policy brief | El impacto del cambio climático y otros fenómenos globales en la salud mental