Por Comunicaciones CR2
- Playas bajas y asentamientos cercanos a la costa, como en La Serena o sectores de la región del Biobío (Llico y Arauco, por ejemplo), enfrentan erosión y retroceso de la línea de costa debido al aumento del nivel del mar.
- En 2025 la Península Antártica tuvo temperaturas entre 1,5 y 3 °C por encima de lo normal para esa zona, es decir, valores claramente más altos que su promedio histórico
El nuevo reporte de la Organización Meteorológica Mundial State of the global climate 2025 plantea que los últimos once años han sido los más cálidos de la Tierra.
Este exceso de energía ha sido absorbido, mayormente, por el océano, en alrededor de un 91 %. Laura Farías, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 señaló que “el océano se calienta, pero no lo hace uniformemente ni a la misma tasa”.
En el caso del mar que baña la costa de Chile, “no se registran calentamientos costeros significativos. Por el contrario, hay enfriamientos registrados debido a un aumento de los eventos de surgencia costera, es decir, el ascenso de aguas subsuperficiales más frías, debido a vientos a lo largo de la costa cada vez más intensos. Esto es particular en la zona centro-sur de Chile”, planteó la también académica de la Universidad de Concepción, por lo que el océano costero de Chile es más variable e inestable, añadió.
Sin embargo, la especialista advirtió que aunque en promedio no se observa un calentamiento relevante, hoy estamos sufriendo eventos extremos más frecuentes, como olas de calor marinas que pueden alterar fuertemente los ecosistemas.
Aumento del nivel del mar
El aumento del nivel del mar es un fenómeno global que se debe a la expansión térmica y al derretimiento de hielos continentales y glaciares. Pese a esto, en Chile la tasa de aumento es menor que en otras regiones debido a la geografía del territorio, señaló Laura Farías.
“Aunque el aumento del nivel del mar es una amenaza, en Chile no se percibe tan catastrófico a corto plazo debido a la geografía, con pendientes costeras pronunciadas, elevada altitud de la plataforma continental y procesos tectónicos de ascenso de costas. Esto es diferente a zonas planas, como Florida o Bangladesh, donde la inundación es más extensa. En Chile, la costa tiende a ser abrupta, aunque zonas bajas como Coquimbo y áreas de la región del Biobío se han proyectado zonas de inundación y alta erosión costera”, indicó.
Estas zonas vulnerables están bien mapeadas y con planes de adaptación. Muchas de ellas son playas bajas y asentamientos cercanos a la costa, como en La Serena o sectores de la región del Biobío (Llico y Arauco, por ejemplo), que enfrentan erosión y retroceso de la línea de costa, explicó la académica. “Es decir, el nivel del mar ha aumentado frente a la costa chilena, en línea con la tendencia global, pero no a la tasa observada en otras regiones del planeta”, comentó.
Impactos en el ecosistema marino
Si bien los riesgos son múltiples y a multiescala para diversas zonas, las principales amenazas son los eventos extremos, como las marejadas, los ríos atmosféricos o eventos de alta precipitación. La académica señaló que a estos eventos climáticos se suman otras acciones del ser humano, como cambios en los recursos marinos, impacto en la pesca y acuicultura, contaminación y degradación de ecosistemas costeros (humedales, estuarios), así como intervención en las cuencas hidrográficas.
Lo anterior genera otros impactos, como cambios en la productividad marina, desplazamiento de especies, aumento de floraciones de algas nocivas, pérdida de hábitats costeros, acidificación del océano y disminución del oxígeno en ciertas zonas. “El océano frente a Chile está cambiando en temperatura, nivel del mar y química. Estos cambios no son aislados: tienen consecuencias directas sobre los ecosistemas y las comunidades costeras. Entenderlos es clave para poder adaptarnos”, advirtió la especialista.
¿Qué ocurre en la Antártica?
El informe además señala que las capas de hielo de la Antártica han perdido masa desde que comenzaron los registros satelitales. “En 2025, según distintos conjuntos de datos climáticos, la Península Antártica tuvo temperaturas entre 1,5 y 3 °C por encima de lo normal para esa zona, es decir, valores claramente más altos que su promedio histórico”, señaló el investigador CR2, Deniz Bozkurt.
El académico de la Universidad de Valparaíso indicó que “el aumento fue más claro en la parte occidental de la península, donde el calentamiento ha sido más intenso en los últimos años”. Ante esto, dijo que, según distintos datos, el 2025 fue el año más cálido registrado en toda la Antártica, favoreciendo el derretimiento de hielo y haciendo difícil que se forme nuevamente.
¿A qué se debería esta baja en el hielo? Principalmente a un océano y aire más cálidos. “El mar acumula calor y derrite el hielo desde abajo, y el aire más cálido hace más difícil que se forme en invierno. También influyen cambios en los vientos que dispersan el hielo”, señaló Bozkurt.
El científico advirtió que este derretimiento tiene efectos directos. Por ejemplo, desde 1993 hasta el 2018 el deshielo antártico aportó en un 8 % al aumento del nivel del mar. “Esto tiene efectos directos. La entrada de agua dulce proveniente del deshielo modifica la salinidad y la temperatura del océano, lo que altera las corrientes marinas. Al mismo tiempo, la pérdida de hielo puede afectar el hábitat de muchas especies, como el krill, las focas y las ballenas, al cambiar sus zonas de alimentación y reproducción. Esto repercute en toda la cadena alimentaria. En conjunto, estos cambios pueden alterar el equilibrio del ecosistema marino”, dijo el especialista.