Un año del ultimátum climático (Faro de Vigo)

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Un grupo de expertos hace balance de los avances y los retos logrados 12 meses después de la publicación del gran informe científico sobre la crisis climática del IPCC | “Hemos progresado pero no lo suficiente”, afirman.

Por Valentina Raffio

ace justo un año, el mayor grupo de expertos del mundo sobre crisis climática lanzó un mensaje de alerta sobre la gravedad, la extensión y las consecuencias de este fenómeno. La primera entrega del sexto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) demostraba, de manera inequívoca, que el calentamiento global es culpa de la actividad humana y que el impacto del fenómeno ya se ha extendido a todos los rincones poblados del planeta. La segunda entrega apuntaba a que la mitad de la vida del planeta está en riesgo por ello. Y la tercera concluía que el mundo debe reducir a la mitad sus emisiones para 2030 para evitar un calentamiento global extremo.

Ahora que se cumple un año de esta ultimátum climático, varios expertos hacen balance de los logros conseguidos estos 12 meses y los retos pendientes desde entonces. Los más optimistas argumentan que “se ha avanzado, pero no lo suficiente”. Los más escépticos, por su parte, denuncian que “todavía falta mucho por hacer”.

“En los últimos años se han producido varios avances en materia climática, pero muchos de estos logros por ahora solo se reflejan sobre el papel. Necesitamos implementar estas políticas cuanto antes”, explica Laura Ramajo, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y una de las autoras del último informe del IPCC. “A nivel global, este año hemos experimentado más retrocesos que avances”, añade Sérgio Henrique Faria, profesor del Basque Centre for Climate Change, también autor del IPCC. Uno de los hitos climáticos más importantes del último año ha sido la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), el encuentro que prometió marcar el “principio del fin de la crisis climática” pero que, finalmente, se zanjó con la promesa de posponer los grandes acuerdos a la siguiente cimera.

Combustibles fósiles

Durante el encuentro, más allá del debate diplomático, también se forjaron varios acuerdos internacionales sobre, por ejemplo, limitar la expansión de los combustibles fósiles, reducir las emisiones de metano, frenar y revertir la deforestación, impulsar las energías limpias o poner fin a la venta de coches contaminantes.

Un análisis de los pactos de Glasgow concluye que, en el mejor de los escenarios, las medidas anunciadas durante la cumbre podrían limitar el calentamiento global a entre 2,4 o 1,8 grados de media (unas tres décimas menos de lo previsto antes de este encuentro). Este avance, sin embargo, dista mucho del objetivo de limitar el aumento global de temperaturas por debajo de 1,5 grados, el umbral a partir del cual, tal y como alerta la comunidad científica, la crisis climática provocará daños mucho más graves en las personas, la vida silvestre y los ecosistemas.

Más allá de Glasgow, en el último año se han producido varios avances legislativos en materia climática. En Estados Unidos, el Senado acaba de aprobar su ley contra el cambio climático. En Chile, el Gobierno de Gabriel Boric también ha aprobado la primera legislación sobre crisis climática de su historia. España, por su parte, en el último año ha aprobado su Ley de Cambio Climático y Transición Energética, así como una serie de normativas específicas para la gestión de residuos y la creación de «zonas de bajas emisiones». Otro de los grandes hitos de este año ha sido la creación de una Asamblea ciudadana para idear medidas contra la crisis climática.

El contrapunto de esta historia es que, pese a los logros conseguidos, las turbulencias geopolíticas del último año han frenado mucho de estas políticas. Según explica Henrique Faria, la aplicación de muchos planes climáticos ha sido obstaculizada por las consecuencias sociales y económicas de la pandemia, la crisis energética y de materias primas, el fortalecimiento del populismo de la extrema derecha y conflictos internacionales como la guerra de Ucrania.

“Toda esa violencia, injusticia y oportunismo tiene efectos muy negativos sobre las políticas medioambientales y la acción climática, que requieren unión, justicia y acciones coordinadas a todos los niveles, desde el regional al global”, comenta el experto. Un reciente informe del Instituto Internacional de Desarrollo Sostenible (IDDS) desvela que la gran mayoría de los países que en Glasgow se comprometieron a acabar este año con los subsidios públicos para la explotación internacional de combustibles fósiles todavía no han cumplido su promesa. De hecho, según alerta el análisis, el consumo de petróleo y gas podría verse reforzado por las tensiones geopolíticas con Rusia.

Visto en perspectiva, más allá de los avances políticos logrados en el último año, otro de los grandes puntos de inflexión en la lucha contra la crisis climática ha sido la propia ciudadanía. “Hace diez años todavía había mucha gente que no creía en el cambio climático. Ahora son cada vez menos los que niegan la existencia de este problema. Y cada vez hay más interés social para impulsar medidas medioambientales”, esgrime Vanesa Castán Broto, investigadora de la Universidad de Sheffield y autora del IPCC.

“Todavía hay una brecha enorme entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer para hacer frente al cambio climático, pero al menos hay cada vez más personas concienciadas”, añade Castán.

El despegue de las políticas climáticas podría contar con dos grandes impulsores. En primer lugar, porque muchas de las metas medioambientales coinciden con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030. “Los mismos factores que provocan el cambio climático también incentivan las desigualdades sociales. Luchar a favor del medio ambiente también implica mejorar la vida de las personas, sobre todo de los más vulnerables”, añade Castán Broton. El otro gran incentivo climático podrían ser los fondos de recuperación porque, al menos sobre el papel, los gobiernos se han comprometido a invertirlos en favor de la transición ecológica.

“Si no hacemos nada, en los próximos cinco o seis años podríamos sufrir ya unos daños irreversibles en los ecosistemas” alerta Laura Ramajo. “Cada día de atraso es un día no recuperable”, zanja la científica.

Vanesa Castán | INVESTIGADORA UNIVERSITARIA: “No crucemos los brazos”

“Si lo comparamos con cómo estábamos hace 10 años, podemos decir que en los últimos años se ha progresado bastante en el diseño de políticas sobre cambio climático. Vemos que ha aumentado mucho el interés y el compromiso con la sostenibilidad, sobre todo gracias al movimiento social impulsado por los jóvenes ecologistas. Aun así, sigue habiendo una brecha enorme entre lo que estamos haciendo y lo que deberíamos hacer para hacer frente a este problema. Necesitamos un cambio social y cultural. Y esto empieza por entender que necesitamos una transformación sistémica, con la implicación de gobiernos, empresas y también de cada uno de nosotros. No podemos quedarnos de brazos cruzados ante una crisis que va a más. Tenemos que empezar a remar todos hacia un mismo objetivo”.

Jofre Carnicer | INVESTIGADOR: “Se ha ido adelante y atrás”

“En este 2022 se han dado distintos avances y también algunos pasos atrás en el desarrollo de políticas de mitigación y adaptación. En el ámbito internacional, la guerra en Ucrania, la polarización creciente y el debilitamiento de los esquemas de gobernanza global y las posibilidades de acción coordinada de tipo multilateral no han facilitado el avance de las estrategias globales de transición energética. En España, se han dado varios avances. En materia de participación pública, se ha facilitado el desarrollo de la Asamblea Ciudadana para el Clima. También se han implementado planes sobre transición energética, cambio climático, así como planes de recuperación, transformación y resiliencia. También se han canalizado múltiples fondos europeos para la sostenibilidad y políticas climáticas”.

Sérgio Henrique Faria | PROFESOR: “Es una crisis moral”

“Más que una crisis medioambiental o socioeconómica, la emergencia climática es, ante todo, una crisis moral. Las medidas que necesitamos adoptar para mitigar y adaptarnos al avance del cambio climático solo serán eficaces si son permanentes. Hemos tenido varias décadas, pero hemos preferido dejar que el mercado y las corporaciones dictasen nuestras costumbres y deseos a través del consumo excesivo, el desperdicio y la obsolescencia programada. Ahora, el camino a la sostenibilidad requiere cambios urgentes de valores y de costumbres, que solo pueden ser logrados tan rápidamente a través de una acción masiva de los marcadores de tendencia, que son las generaciones más jóvenes. Para lograr el cambio moral necesario para alcanzar la sostenibilidad, hay que reconocer y legitimar el liderazgo de los más jóvenes”.

Fernando Prieto | DOCTOR EN ECOLOGÍA: “Hacen falta más acciones” 

“En los últimos años hemos avanzado mucho en comunicación sobre cambio climático, de forma que ahora mismo todo el mundo conoce el problema y entiendo lo que está pasando. También se ha avanzado en la implantación de energías renovables, aunque muchas veces se ha hecho sin considerar algunas cuestiones ambientales y de biodiversidad. Donde no hemos avanzado es en la implementación de políticas más estructurales. Ni en actuaciones concretas de gobiernos y empresas. Necesitamos impulsar más medidas para adaptarnos al cambio climático, al aumento de las temperaturas, al impacto de las inundaciones extremas, actuar para que no ardan los bosques y para reducir el consumo de agua. Es muy urgente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Laura Ramajo | INVESTIGADORA: “Cada día cuenta” 

“En los últimos años hemos visto varios avances en el diseño de las políticas climáticas. Aun así, muchos de los avances legislativos conseguidos hasta el momento solo se reflejan sobre el papel. Falta todavía mucho trabajo para implementar estos planes climáticos. Falta mucho por avanzar también en cuanto a cómo se van a financiar, sobre todo para abordar las pérdidas y daños causados por la crisis climática. Ahora mismo vemos que los países más afectados por este fenómeno global son los que, paradójicamente, menos han contribuido a alimentar el problema. Necesitamos hacer una transición justa, que no deje a nadie atrás. Urge acelerar estas acciones porque estamos en una situación de verdadera emergencia. Cada día de atraso es un día perdido que nos expone a daños irreversibles”.

Elena González | DOCTORA EN ASTROFÍSICA: “La situación es crítica”

“La realidad es que los gases de efecto invernadero no dejan de aumentar, los gobiernos siguen dando subsidios y dependiendo de los combustibles fósiles y las empresas siguen extrayendo, emitiendo y destrozando los recursos del planeta y las formas de vida de personas principalmente del sur global. Muchos científicos aseguran ya que en unos pocos años vamos a superar los 1,5 grados de temperatura en la media del planeta respecto al periodo preindustrial y eso hagamos lo que hagamos, lo que significa que la estabilidad climática, también conocido como el límite de ‘seguridad’, ya se ha superado. Estamos en una situación crítica y urge tomar muchas más medidas. Cada vez más incendios forestales y olas de calor se extienden por Europa y los gobiernos solo echan más leña al fuego”.

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