«Un país a colores» por Laura Gallardo

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Columna de opinión de Laura Gallardo, investigadora del (CR)2 y académica del Departamento de Geofísica FCFM U. de Chile. Publicada en Entrepiso.

Los seres humanos contemporáneos –homo sapiens sapiens–, al igual que los demás primates, solemos tener sensores visuales (bastones) que nos permiten ver entre aproximadamente los 400 y los 700 nm de longitud de onda, vale decir entre el ultravioleta cercano al infrarrojo cercano. Nuestra sensibilidad es máxima en el visible a eso de 550 nm (Somos animales diurnos). En la oscuridad vemos más en tonos de gris pues se activan los conos.

Como es sabido, todes distinguimos diferentemente en ese rango de colores. Chile, hasta ahora, salvo honrosos intentos previos por quienes quisieron valorar y relevar la pluralidad, en general, se ha contado como un cuento monocromático, de un puro color. Típicamente gris como el uniforme contemporáneo del Ejército y sus denominadas “glorias”. O como las miradas por la noche oscura.

Pero hoy se manifestó institucionalmente la variedad de personas que constituimos este territorio humano. En esta etapa de culminación para empezar a escribir una nueva constitución, por la construcción de un Chile distinto, la convención constituyente la presidirá una mujer mapuche que nos habla en la lengua del Wallmapu y en la lengua Castellana. Y también vimos colores, penas y orgullos de otros pueblos originarios, de la diversidad sexual y de la diversidad de todo. Incluso de opiniones. Y Chile se empezó a ver a colores, con toda su paleta colorida.

¡Qué hermoso y qué emocionante! Uno de esos momentos de la historia que se aquilatan, por estar vivos/as/es para verlos y vivirlos. Pero también de la remembranza de los caídos, de las tantas penas, de las demasiadas muertes, de los ojos cegados. Y de la esperanza y el orgullo de saber que somos capaces de pintar paritaria y democráticamente el futuro con los múltiples colores que se necesitan. Es obvio que habrá traspiés y frustraciones, quizás algunos colores no queden en el tono que quisiéramos. Pero ya no será monocromático, la historia de unos por sobre la de otros, la violencia de unos por sobre otras u otres.

Eran muchos los ojos de jóvenes. A menudo ojos oscuros y rasgados, ojos de la Tierra. De esos que se atreven a soñar y a pensar diferente, a seguir caminos alternativos, nuevos. Y estaba el contraste de la sombra y de la visión sesgada sobre lo que debe ser, sobre lo que se debe creer. El gobierno actual estaba silencioso y solitario, sólo se veía con guanacos y zorrillos y xylones. También hubo de esos cuya rabia los dejó ajenos y enajenados. Pero la mayoría fue conversado, votado con nombre y con dos mujeres que se llevaron los aplausos. La funcionaria Valladares quien mostró temple, paciencia y criterio. Y la académica Loncón, representante de su pueblo y de todes nosotres. A seguir pintando el país con todos los colores que tiene e imagina.