Desarrollo resiliente al clima (La Segunda)

    326

    Desarrollo resiliente al clima

    Las primeras definiciones de la recién asumida ministra de Ciencia han reabierto una discusión clave: cómo fortalecer un ecosistema científico más competitivo y conectado con el desarrollo económico del país. Una pregunta central es de qué manera lograr que el conocimiento generado en Chile contribuya efectivamente a su desarrollo.

    Durante décadas, el país ha invertido en capital humano avanzado e infraestructura científica que lo han insertado en redes académicas de nivel internacional. Pero el valor de estas capacidades no está solo en producir conocimiento, sino en su capacidad de transformarlo en evidencia útil para anticipar escenarios, reducir incertidumbre y orientar decisiones que afectan la economía, el territorio y la vida de las personas.

    En un país particularmente vulnerable al cambio climático, esta discusión no puede abstraerse de sus efectos concretos. La megasequía prolongada, los eventos extremos cada vez más frecuentes y los recientes megaincendios forestales muestran que el clima ya está incidiendo en el desempeño de los sectores productivos, en el diseño de la infraestructura y en la planificación territorial. No se trata de riesgos futuros, sino de las nuevas condiciones en las que estamos viviendo.

    Por eso, a nivel internacional se ha ido consolidando un concepto que ordena esta conversación: el desarrollo resiliente al clima. Más que reemplazar la idea de desarrollo sostenible, este enfoque la profundiza al integrar explícitamente los riesgos climáticos en las decisiones de inversión, planificación y política pública. La pregunta ya no es si incorporar el riesgo climático, sino cuánto estamos dispuestos a pagar por seguir ignorándolo.

    Lejos de frenar el crecimiento, incorporar estos riesgos permite hacerlo más robusto. Ignorarlos, en cambio, se traduce en infraestructura mal diseñada, interrupciones productivas y costos crecientes asociados a eventos extremos. La resiliencia climática no es una agenda paralela al desarrollo económico: es una condición para sostenerlo.

    Chile cuenta con capacidades científicas que han contribuido precisamente a entender estas dinámicas y a traducirlas en herramientas para la toma de decisiones. Centros como el CR2 han generado evidencia, datos y soluciones que hoy informan políticas públicas y decisiones estratégicas. Asimismo, el país ha avanzado en un marco legislativo que reconoce el rol de la ciencia en la acción climática.

    Sin embargo, estas capacidades no son inerciales y dependen de decisiones concretas sobre financiamiento, institucionalidad y continuidad. Debilitarlas no es neutro: es reducir la capacidad del país para anticipar riesgos, proteger su infraestructura y orientar su desarrollo en un contexto de creciente incertidumbre.

    Ignorar el riesgo climático hoy no es una posición técnica ni económica razonable. Es, simplemente, optar por decisiones más caras y más riesgosas.

    Roberto Rondanelli y Eugenia Gayo
    Director y subdirectora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2

    Puedes leer la versión extendida en La Segunda