Desde Los Ríos: Analizan cómo prevenir los incendios catastróficos que desafían a Chile (Soy Valdivia)

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    La gravedad de los incendios que afectan a las regiones del Ñuble y Bío Bío impactan al país. Pero no son aislados.

    En Chile más del 93% de los incendios se vinculan directamente a la acción humana. Dentro de ese porcentaje, el 55% es producto de la negligencia y un 38% es intencional.
    Además cada vez se están viendo más afectadas las zonas de interfaz, es decir, más del 60% de los incendios tienen su origen en lugares donde la vegetación y la urbe colindan.
    Al respecto el académico de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, doctor Mauro González, explicó -hace algunos días en una publicación de la universidad- que el aumento de los incendios forestales de gran magnitud favorecidos o provocados por el clima, la expansión de la interfaz urbano-forestal y una inadecuada gestión forestal, plantean un gran desafío a Chile y a todos los países.

    “En el marco del Manejo Integrado del Fuego, que integra factores ecológicos, culturales, socioeconómicos y técnicos, se puede ir más allá de la aproximación tradicional de control (business as usual), sino avanzar hacia la prevención, preparación y adaptación de manera de convivir y/o evitar de la mejor manera las pérdidas y daños sociales, ambientales y económicos, lo cual es un cambio de paradigma”, señaló el especialista, quien es investigador principal del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2)
    Entonces ¿cómo podemos prepararnos mejor considerando que tenemos que convivir con incendios? El docente de la UACh expresó que “a nivel mundial, y especialmente Latinoamericano, Chile posee mucha experiencia y conocimiento para abordar esta problemática, aunque existen desafíos importantes en el ámbito de la gestión del paisaje y biomasa forestal”.

    Un aspectos por mejorar es la configuración de paisajes más resilientes frente al fuego.
    “Tenemos brigadas, tecnología, coordinación interinstitucional, colaboración privada y pública, y también comunidades locales cada vez más conscientes y preparadas para prevenir y enfrentar incendios, pero dado la condición climática esto no es suficiente, ya que poseemos un paisaje muy combustible”, afirmó González.
    “Actualmente tenemos veranos muy secos con temperaturas máximas sobre 40 grados, vientos de gran velocidad, sobre todo en la zona central, donde existen plantaciones muy extensas y homogéneas”.

    Por el contrario, lo que se esperaría es avanzar hacia un paisaje más diverso, acomodando distintas actividades socioeconómicas (no sólo plantaciones forestales), de tal forma que cuando ocurra un incendio su propagación no sea tan rápida ya que por el cambio. | Leer en Soy Chile