La iniciativa académica -desarrollada por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2- finalizó el 16 de enero. En ella participaron 25 profesionales de Chile y el extranjero, interesados en fortalecer su compromiso con la adaptación y resiliencia ante los eventos extremos que surgen en el contexto del cambio climático.
Son las 8 de la mañana del miércoles 14 de enero. Uno a uno van llegando los 25 estudiantes de la sexta versión de la Escuela de Verano del Centro de la Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 al frontis de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile en calle Beauchef. Allí abordarán un bus que les permitirá viajar hasta Valparaíso para conocer in situ las huellas de los incendios de 2024 y aprender sobre marejadas.
La mayoría ya está cansado, porque llevan una semana y media asistiendo a diario a diferentes clases para entender la complejidad del cambio climático, sin embargo, los embarga el entusiasmo y las ganas de seguir aprendiendo.
«Es una escuela muy interdisciplinaria. Las visitas a terreno son fundamentales para conectar todos los temas y ver la información desde diferentes perspectivas.», afirma el ingeniero químico César Montenegro, en relación a su experiencia como alumno de la sexta Escuela de Verano CR2.
César también destaca el equilibrio de los componentes que dieron vida a la escuela de verano, donde se abrió espacio, “tanto a los conocimientos impartidos en las aulas, como a las visitas en terreno”. Además, señala que las cátedras se han caracterizado por la posibilidad de diálogo y debate entre académicos, profesionales invitados y estudiantes, enriqueciendo aún más la experiencia.
«Buscaba entender mejor lo que se avecina y qué se está proponiendo para lidiar con el cambio climático. El acceso a profesionales del mejor nivel ha sobrepasado mis expectativas», expresó.
Asimismo, Laura Gareau Sánchez, consultora canadiense que trabaja en eficiencia energética y cambio climático, comparte su experiencia comparando los desafíos climáticos entre hemisferios y destacando el valor de las salidas a terreno para cerrar brechas de información.
«Es una escuela muy interdisciplinaria, y eso es lo que más me ha gustado, Aquí he podido ver la información desde diferentes perspectivas, no solo la climática.», advierte.
Respecto a las visitas a terreno, Laura sostiene que son fundamentales para conectar todos los temas. «Fue muy interesante comparar cómo manejamos los eventos extremos en Canadá versus cómo se hace aquí en Chile. A pesar de las distancias, compartimos desafíos muy similares en cuanto a la resiliencia climática.», sostiene. 
El objetivo general de la Escuela de Verano CR2 2026 fue proporcionar herramientas conceptuales y metodológicas para comprender los eventos extremos asociados al cambio climático y sus impactos en territorios y comunidades, promoviendo el análisis de estrategias de adaptación y la construcción de resiliencia.
Este año la escuela ofreció un entorno de intercambio colaborativo para fortalecer capacidades técnicas y prácticas, tal como destacan los participantes de esta edición y de ediciones anteriores.
Para conocer más de la Escuela de Verano y sus versiones previas puede visitar https://www.escueladeverano.cr2.cl/
