La enorme devastación y cantidad de personas afectadas por los incendios forestales de enero en Ñuble y Biobío, más de 20 mil damnificados y 21 víctimas fatales, son una lamentable evidencia no sólo de la vulnerabilidad de los territorios ante estos eventos, que toman una fuerza voraz en ciertas condiciones meteorológicas que recurrirán más en el contexto de crisis climática, sino que también de la falta de información científica que permita una mejor comprensión y anticipación de los fenómenos para decisiones más oportunas y menos daños.
Comunicaciones Proyecto Fondecyt Intense. Para acortar brechas en las evidencias se desarrolla el proyecto Fondecyt Regular “Incendios forestales y variabilidad meteorológica de Chile Centro-Sur”, financiando por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Con un periodo de tres años de ejecución que partió en 2025, el climatólogo de la Universidad de Concepción Martín Jacques como investigador responsable y un grupo interdisciplinario de colaboradores de distintas universidades, apuesta por contribuir a mejorar los modelos para pronósticos más anticipados que impacten en gestión de riesgos.
De motivaciones y desafíos científicos
El doctor Martín Jacques, director del Departamento de Geofísica de la UdeC, e investigador del Centro del Clima y la Resiliencia CR2 y el Centro de Investigación Oceanográfica Copas Coastal, explica que los incendios forestales son fenómenos de gran complejidad y de causas multifactoriales, y entre estos factores están la variabilidad de la meteorología y el clima, que se posicionan como una amenaza más que exacerba el riesgo ante la fragilidad de ciertos sistemas socioecológicos.
En ese escenario, el objetivo general del proyecto es determinar y cuantificar la relación entre incendios forestales de diversas características y configuraciones meteorológicas en Chile centro-sur. Y el particular interés, por las implicancias en la predictibilidad, es explorar la relación entre incendios forestales con eventos meteorológicos extremos, como olas de calor y ráfagas de viento, factores que estuvieron presentes durante los recientes trágicos eventos en la macrozona.
Entre las motivaciones científicas de impacto social, Jacques destaca que “advertimos que investigar más a fondo las condiciones meteorológicas particulares puede ayudarnos a anticiparlas mejor, con más tiempo, y así ayudar a acciones preventivas mejor enfocadas y planificadas. Por ese lado hay mucho que se puede avanzar en la mitigación del riesgo”.
Al respecto, expone que incendios en distintos territorios eventualmente se relacionan con fenómenos diferentes, y un gran desafío es identificar las condiciones meteorológicas asociadas a cada tipo de incendio y estudiar su predictibilidad para generar clasificaciones apropiadas.
“No corresponden al mismo fenómeno los incendios que suceden en el norte y los que ocurren en el sur de esta amplia macrozona (Chile centro-sur), hay una diferencia entre los eventos que ocurren sobre distintos tipos de vegetación, de topografía, de cercanía a núcleos poblados, etcétera. Además, hay incendios pequeños y otros de proporciones, algunos que pudieron ser combatidos eficientemente y otros no. Es necesario identificar estos aspectos para clasificar apropiadamente los eventos”, manifiesta.
El proyecto
Para cumplir con el gran propósito el trabajo se da en dos ámbitos complementarios.
Por un lado, se trabaja con datos de distinto tipo: registros históricos de incendios forestales generados por Conaf las últimas décadas, registros meteorológicos de diversas instituciones, información satelital, y simulaciones computacionales de la meteorología y el clima.
“Estos datos permiten analizar casos particulares de incendios y sus condiciones meteorológicas, y también realizar estudios de estadística y de vínculos con la variabilidad del tiempo y el clima”, precisa el doctor Jacques.
Y además se busca ampliar la capacidad de monitoreo mediante la instalación de varias estaciones meteorológicas a lo largo del Valle del Río Laja, en la provincia del Biobío.
“Con esto queremos comprender mejor en especial el fenómeno del viento Puelche, y su relación con eventos de mucho calor y descenso de la humedad atmosférica en el sur de Chile”, releva.
El primer año
En los inicios de 2026, el proyecto está finalizando su primer año de ejecución con notables avances e hitos.
Además de la conformación del equipo de investigadores, constituido también por Francisco de la Barrera (UdeC), Álvaro González (Universidad Austral de Chile) y Andrés Holz (Portland State University de Estados Unidos), el proyecto integró a estudiantes tesistas y asistentes. El foco ha estado en consolidar la diversa información necesaria para trabajar e investigar diferentes temas relacionados a las experticias particulares, avanzando así en la comprensión más amplia del fenómeno que se estudia.
Como uno de los hitos del primer año, en enero y poco antes del inicio de los megaincendios, se desarrolló el seminario abierto “La Meteorología de los Incendios Forestales en Chile” en la UdeC, cuando participantes del proyecto pudieron difundir sus distintas líneas de investigación a diversos actores de la comunidad académica y general interesada en la temática.
“Es muy enriquecedor para el público poder conocer cuáles son nuestras preguntas científicas y nuestro enfoque de investigación, pero también resulta muy útil para el equipo de investigación poder conocer otros antecedentes y formas de acercarse a la problemática. Durante el seminario, la discusión entre asistentes y presentadores fue realmente muy motivante”, manifiesta Jacques.
En su opinión, divulgar el proyecto en distintas instancias permite conectar con diversos actores, conocer sus inquietudes y reconocer cómo implementar la ciencia para abordar intereses sociales concretos.
Y en el trabajo en terreno se avanzó sustancialmente en la instalación de nuevos sensores meteorológicos en el sur chileno, permitiendo tener registros estratégicos adicionales que nutrirán las próximas etapas de investigación.| Leer en Ciencia en Chile
