La revista publicó una carta firmada por investigadores del Programa Hidroclimático Regional para los Andes (ANDEX), en la que expresan su preocupación por la decisión de no renovar el financiamiento del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2.- Bajo el título “Desfinanciar la investigación climática en Chile socavará la ciencia y la región”, el texto advierte que esta medida representa “un golpe devastador para la investigación climática sudamericana en un momento de estrés climático”.
En diciembre de 2025 se dieron a conocer los resultados del concurso de Centros de Interés Nacional, instancia en la que el CR2 no fue adjudicado para un nuevo período de financiamiento. La decisión abrió interrogantes sobre la capacidad del país para sostener investigación estratégica de largo plazo en cambio climático, en coherencia con los compromisos internacionales asumidos por Chile y con la implementación de su propia Ley Marco de Cambio Climático, que exige que las decisiones del Estado se basen en la mejor evidencia científica disponible.
El cese de recursos para el CR2 ha generado preocupación en la opinión pública nacional e incluso ha logrado trascender las fronteras, como lo demuestra la carta publicada por Germán Poveda, Jhan-Carlo Espinoza, Paola Arias y Mariano Masiokas, integrantes del Programa Hidroclimático Regional para los Andes (ANDEX) en la reciente edición de febrero de la prestigiosa revista científica Nature.
La publicación sitúa la decisión en un contexto de creciente vulnerabilidad regional. Los investigadores indican que en la última década, la zona andina ha experimentado eventos extremos, sequías prolongadas y retroceso acelerado de glaciares, con impactos directos sobre la seguridad hídrica, la agricultura, la generación energética, la gestión del riesgo de desastres y la salud pública. En ese escenario, los autores sostienen que debilitar capacidades científicas consolidadas afecta no solo a una institución, sino a la infraestructura de conocimiento que sustenta la toma de decisiones públicas.
En la carta, los investigadores de ANDEX enfatizan que el centro “proporciona herramientas irremplazables para investigadores, responsables políticos y comunidades”, y que la capacidad desarrollada “no se puede recuperar rápidamente”. Asimismo, advierten que los costos de mantener el centro son menores que las pérdidas económicas y sociales derivadas de políticas climáticas formuladas sin respaldo científico sólido.
El director del CR2 y profesor del Departamento de Geofísica FCFM de la Universidad de Chile, Roberto Rondanelli, señaló que la publicación en Nature “es muy importante, pues es una muestra, de muchas otras que hemos recibido, de la preocupación de la comunidad científica internacional respecto del desfinanciamiento de nuestro centro. El estudio del cambio climático es una investigación que no respeta fronteras administrativas y, por lo tanto, nuestros colegas a lo largo de los Andes señalan claramente la pérdida de financiamiento como un costoso error para el país y para Sudamérica”.
Por su parte, René Garreaud, profesor titular del Departamento de Geofísica FCFM de la Universidad de Chile y uno de los investigadores fundadores del centro, afirmó que “esto muestra que el CR2 es reconocido a nivel internacional, particularmente en el ámbito de Latinoamérica. De hecho, nosotros siempre hemos sido puestos de ejemplo como un centro que estaba empezando a hacer cosas de mucho interés, de carácter interdisciplinar, y muchas personas han estado conmocionadas con esta falta de financiamiento”. Asimismo, agregó que “es una lástima la situación en la cual se encuentra este centro. Después de tres años esperando el concurso, lamentablemente salió desfavorable para nosotros y no se entienden bien las causas, los motivos de esta decisión”.
Durante su funcionamiento, el CR2 desarrolló 15 servicios climáticos, cuatro sistemas avanzados de observación y ocho Informes a las Naciones. Estos últimos abordaron temáticas país asociadas a los impactos del cambio climático en el territorio, como la megasequía, la seguridad hídrica, la contaminación atmosférica, la carbono neutralidad, entre otros. Además, produjo más de mil publicaciones científicas indexadas, 48 policy briefs y 127 análisis técnicos, junto con una sostenida labor de comunicación pública. El centro ha sido, además, un actor clave en la generación de insumos técnicos para la implementación de la política climática nacional.
El respaldo expresado en Nature no solo evidencia el reconocimiento internacional al trabajo desarrollado por el CR2, sino que instala una discusión de fondo sobre el rol del Estado en el fortalecimiento de capacidades científicas estratégicas. “En un contexto de crisis climática, la continuidad de la investigación interdisciplinaria y de largo plazo aparece como un componente esencial para resguardar la resiliencia del país y la solidez de sus políticas públicas”, concluye Rondanelli.