Académicos U. de Chile profundizan sobre escasez hídrica en tiempos de coronavirus (Noticias U. Chile)

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En todo el mundo los países luchan para hacerle frente al COVID-19. Mientras tanto, existen más de 3 mil millones de personas que no tienen acceso al agua y, por su parte, Chile vive una crisis hídrica en la que atraviesa una megasequía que ya lleva 10 años ¿Tiene nuestro país las condiciones sanitarias, de potabilización de agua y de acceso a ella para hacerle frente a esta pandemia mundial?

En medio de la crisis pandémica que atraviesa todo el planeta, ayer se conmemoró el Día Mundial del Agua, para concientizar sobre el cuidado de este recurso e incentivar prácticas que aseguren su acceso equitativo en todo el mundo. Este año, la campaña se centró en la relación entre agua y cambio climático, además de informar a la ciudadanía que su uso responsable puede ayudar a reducir inundaciones, sequías, escasez y contaminación.

Frente a la contingencia actual, la campaña de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha debido replantearse y al hashtag #DíaMundialDelAgua se le ha agregado el #ManosLimpia. De esta manera, se busca promover el lavado de manos como una de las formas más efectivas de evitar el contagio y la propagación del coronavirus o COVID-19. Sin embargo, de acuerdo con los datos entregados por la misma organización, en el mundo existen 3 mil millones de personas que no tienen acceso al agua, representando a un tercio de la población mundial.

En Chile también hay una crisis hídrica importante, pues desde hace 10 años atraviesa una megasequía y algunos expertos aseguran que en el corto plazo el agua se acabará en la Región Metropolitana. Durante el 2019, el déficit de precipitaciones fue más malo que el peor escenario climático previsible, es decir, estuvo fuera de la zona del intervalo de confianza de proyección. Además, la Dirección General de Aguas asegura que cerca de 10 embalses entre Atacama y la Región de Maule se encuentran en niveles críticos.

La crisis chilena y el Código de Aguas

La Ley vigente en Chile que administra el recurso hídrico es el Código de Aguas, un polémico documento creado en 1981 como legado de la Dictadura. La Académica y coordinadora de la línea de sustentabilidad hídrica de la Red de Energía, Agua y Sustentabilidad (ENEAS) de la U. de Chile, María Cristina Fragkou, señala que los problemas relacionados no pueden restringirse solo a ver datos hidrometereológicos. Por tanto, también hay que considerar la economía política nacional, la visión estatal de desarrollo y los intereses políticos y económicos detrás de la distribución actual.

“Aquí se priorizan las actividades económicas como la minería, la agricultura de exportación y la forestal. Todas precisan de mucha agua y está garantizada mediante el sistema existente, como también la no priorización de usos en el Código de Aguas. El sistema existente de derechos de agua señala que son perpetuos, gratuitos e intransferibles. Son factores que impactan en cómo se distribuye el agua y que también generan escasez o agravan situaciones de carencia como es una sequía”, explicó la profesora Fragkou.

Gran parte de la responsabilidad en zonas de sequía extrema se deben a la agricultura, en especial de los paltos. Ejemplo de ello es la comuna de Petorca en la Región de Valparaíso, donde gran parte de su población solo tiene acceso al agua potable mediante camiones aljibes.

El Académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, Mauricio Galleguillos, también es miembro de la Red ENEAS y se especializó en aguas continentales y sociedad. El experto señala que el consumo total de agua utilizado solo en la agricultura equivale a un 80% del suministro. “La institucionalidad del agua es un problema estructural. No puede ser que haya una treintena de organismos que tengan una opinión, injerencia o decisión sobre lo que pasa con ella. Esto hace que la gobernanza de este recurso no sea eficiente, pues no puede serlo con tanta dispersión de tomadores de decisiones en torno a ella”, comentó.

Asimismo, el Profesor Galleguillos ha impulsado variados estudios al respecto. “¿Qué va a ser más grave, la sequía por el cambio climático, los cambios de la temperatura o la precipitación o la ineficiencia del manejo del agua de riego? Es una pregunta que nos hicimos para desarrollar una investigación y la respuesta fue que la ineficiencia en el uso del agua es tres o cuatro veces más grave que el efecto del calentamiento global en el campo en específico. O sea, puede hacer más calor, pero eso no va a hacer que la planta consuma mucha más agua, comparada con la cantidad que estamos perdiendo por su mal manejo. Hay una brecha y un espacio para que se invierta en tecnología e investigación”, enfatizó el agrónomo.

Para la Académica Fragkou, los cambios también son más significativos que el modificar el Código de Aguas. “El modelo neoliberal se mantiene, aunque cambie la legislación va a existir una manera en la que habrá una acumulación de agua por parte de las empresas. Entonces, ¿Qué se necesita ahora? Yo creo que depende de la radicalidad de la respuesta, pero por ahora yo diría que una medida mucho más directa sería una priorización de usos. Se tiene que priorizar el agua para la naturaleza, después el consumo humano y finalmente las actividades económicas”, indicó la coordinadora de la Red ENEAS.

La crisis dentro de otra crisis

Las cifras oficiales señalan que existe un total de 434 contagiados de COVID-19 en el país. El llamado es a estar en sus casas y lavarse las manos constantemente. Sin embargo, ante la pandemia actual, es necesario preguntarse si están las condiciones y los niveles de agua para superarla y qué es lo que pasa con las comunidades que no tienen acceso a este recurso potable en Chile.

La Académica de la Facultad de Ciencias Sociales y miembro del comité ejecutivo de ENEAS, Anahí Urquiza, profundiza otras aristas que salen a la luz a raíz del COVID-19. “El problema hídrico en Chile es crítico y es una de las caras más duras de la desigualdad. Hoy tenemos miles de familias sin acceso a agua de calidad y continua, lo que las deja en una situación de profunda vulnerabilidad frente a la pandemia que estamos empezando a enfrentar”, explicó.

Asimismo, la Profesora Urquiza recalcó que “tenemos múltiples territorios que acceden al agua solo a través de camiones aljibes, sin control de calidad del agua y en cantidades insuficientes. La exposición que enfrenta la población de estas comunidades en contexto de pandemia es inaceptable. Si bien esto es crítico en zonas cercanas a la capital, hoy día tenemos comunidades hasta la región de los Lagos en una situación similar. Tampoco podemos olvidar a las miles de familias que viven en asentamientos precarios, sin ningún tipo de servicio sanitario y estando completamente expuestas al virus, ya que no pueden cumplir con las medidas mínimas de protección”.

En tanto, la Académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Ana Lucía Prieto, detalló que “hay que darle prioridad a aquellos usos que son de carácter fundamental como es el consumo potable. Los procesos de tratamiento para el agua en las casas continuarán siendo igual a pesar de que haya una pandemia. Es decir, en términos de contaminación, los procesos no han sido modificados y las tecnologías para mejorar esos procesos ya existen. Pero la escasez de agua sigue siendo un problema, esté o no presente el coronavirus”.

La Profesora Prieto considera que la situación actual genera oportunidades para analizar fuentes hídricas alternativas. “El tratamiento de aguas residuales para oportunidades de reúso tiene muchísimo potencial. Permite generar una fuente alternativa que aminore el estrés que se está generando en los recursos hídricos naturales. Sin embargo, la crisis existe y va para largo, así que simplemente tenemos que ponernos más creativos en cómo utilizar bien nuestros recursos actuales”, agregó.

Conocimiento transdisciplinar: desde la academia a la sociedad

La Red ENEAS es una iniciativa creada en 2019 y apoyada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID). Los temas asociados a este grupo están relacionados a desafíos globales que la Casa de Bello ha decidido resolver desde su misión y rol público.

El Vicerrector de Investigación y Desarrollo, Flavio Salazar, destacó que “cuando hablamos de impactos ambientales y socioambientales, el tema del agua es uno de los que está un momento difícil. Esto tiene que ver con la sequía, pero también debemos hacernos cargo de la inequidad que se han producido en torno al recurso potable y al sufrimiento que esto ha causado en las poblaciones más vulnerables”.

Respecto al trabajo impulsado en la U. de Chile, el Vicerrector Salazar valoró la articulación de los académicos e investigadores desde una visión transdisciplinar. “Hay que avanzar fuertemente en establecer propuestas que sirvan para el proceso constitucional o de reforma, que permitan políticas acordes a una necesidad de progreso y solución en el corto y mediano plazo. Se ha avanzado en la relación con las comunidades afectadas, con el fin de desarrollar propuestas sobre el diseño de políticas públicas menos dañinas para el ambiente y para las sociedades”, explicó.

Anahí Urquiza, concluyó que “los problemas ambientales requieren abordajes transdisciplinares, para comprender mejor las diferentes dimensiones de los fenómenos e implementar aproximaciones menos reduccionistas. Cuando hablamos de agua, energía y sustentabilidad no solo necesitamos considerar la dimensión ambiental, sino que también las estructuras sociales con las que se relacionan, como la sobre explotación de recursos naturales, o el deterioro de los servicios ecosistémicos”.

Este 2020 ENEAS realizará dos cursos de formación general sobre cambio climático y de pobreza energética, con la proyección de sumar otro módulo en torno a la seguridad hídrica y las ciudades en 2021. Actualmente, los miembros de la Red están organizando una escuela de primavera para memoristas y tesistas de pre y postgrado, con el fin de impulsar un aprendizaje colectivo de intercambio de experiencias e investigaciones.

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