Análisis: Luego de la tormenta vienen las flores | (CR)2

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René Garreaud Salazar
Subdirector Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, profesor titular Departamento de Geofísica FCFM Universidad de Chile.

De manera más bien inesperada, el invierno altiplánico del presente año fue particularmente intenso, contando con precipitaciones sobre lo normal en buena parte de los Andes centrales (20-50% de superávit), las que estuvieron concentradas entre la última semana de enero y la primera mitad de febrero. De hecho, varias estaciones meteorológicas en el norte de Chile registraron entre 100 y 200 milímetros (Panel A).

La actividad convectiva ocurre, generalmente, sobre el Altiplano, pero este verano las tormentas fueron comunes sobre la ladera occidental de los Andes, tanto en el sur del Perú como en el norte de Chile, como se ilustra con el mapa de precipitación entre el 4 y el 6 de febrero (Panel A).