Cuento repetido: expertos pronostican un invierno con bajas precipitaciones (Codex Verde)

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Las proyecciones indican que se mantendrán las condiciones actuales de sequía, con temperaturas más altas de lo normal y falta de precipitaciones. El factor coronavirus puede influir con una disminución de la contaminación.

China, Estados Unidos e Italia, los países más afectados a nivel mundial por el coronavirusse encuentran finalizando el invierno, con temperaturas extremadamente bajas, lo que ha favorecido la propagación del virus. Entre los tres totalizan más de 240 mil casos de contagio.

En Chile, la aparición del virus se dio en verano, lo que no ha impedido que más de mil personas ya hayan contraído la enfermedad. Incluso tres murieron. El llamado de las autoridades es a tomar ciertas precauciones, ya que en otoño y aún más en invierno, la situación podría empeorar. Históricamente las enfermedades respiratorias, sufren un alza importante en invierno.

¿Cómo será este invierno en el país? La ausencia de precipitaciones, que nos tienen sumergidos en la peor sequía de la que se tenga registro, es un antecedente importante, al que se suma el calentamiento global, que ha generado un alza considerable de las temperaturas.

Si bien aún no existen pronósticos certeros sobre cómo será este invierno, todo indica que las actuales condiciones de falta de precipitaciones y altas temperaturas se mantendrán. Expertos en la materia lo explican.

René Garreaud, subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académico del Departamento de Geofísica U. de Chile, señala que la zona subtropical del Pacífico occidental, ha permanecido con una “mancha cálida” desde la década pasada, “contribuyendo a la megasequía, y este año se mantendrá allí. Es por eso que estimamos una condición deficitaria de lluvias para este invierno en Chile central”.

Y añade, “el tiempo atmosférico es caótico e impredecible más allá de una o dos semanas, pero las anomalías de temperatura de la superficie del mar en ciertas regiones del océano varían lentamente y condicionan el clima de Chile central”.

Yael Szewkis, meteoróloga de la Universidad de Valparaíso, establece que todavía es muy pronto para saber del invierno, “pero de todas maneras la tendencia en temperaturas es que sean un poco más altas de lo normal”.

El Servicio Meteorológico de la Armada de Chile, explica que conforme al pronóstico estacional en el análisis del fenómeno del Niño, que emite trimestralmente la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), al menos el otoño en la zona centro del país, será muy seco; al contar con menos humedad, las temperaturas debieran ser un poco más altas. “En el borde costero, ayudado por la influencia marina como agente moderador de la temperatura, no esperamos temperaturas del extremo bajas en invierno”, señala.

“La variable de precipitaciones, que tantas pesadillas y malos ratos nos ha traído los últimos años producto de la megasequía en la que estamos sumidos al menos en la zona centro norte, centro y centro sur del país, indica que este otoño y quizás también el invierno seguirán siendo estaciones secas. A diferencia del extremo austral, que solo se avizoran condiciones sobre lo normal y leves”, establece Gianfranco Marcone, meteorólogo y Máster en Cambio Climático.

“Estamos en “spring brake”, un período en que los pronósticos de El Niño/La Niña para el resto del año no son muy buenos, así que las cosas pueden cambiar”, añade Garreaud.

En las próximas semanas la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), emitirá un nuevo boletín de predicción climática estacional, que cubrirá hasta julio, con lo que se podrá tener mayor claridad en relación al pronóstico para este invierno en el país.

Martín Jacques, también investigador del (CR)2 y académico del Departamento de Geofísica de la U. de Concepción, se suma al análisis. “Se puede anticipar que probablemente no tengamos un evento de El Niño este 2020, que es uno de los factores que podría aumentar la precipitación total anual en esta zona. Con estos antecedentes, es muy probable que 2020 se sume a la lista de años muy secos, llamada Megasequía, que se ha extendido desde 2010 y en que destaca 2019 por su déficit de lluvias”.

Contaminación, otro factor

El factor de la cuarentena y el llamado de las autoridades a la ciudadanía a permanecer en sus respectivos domicilios, toma un rol fundamental en la contaminación. Raúl Cordero, académico de la Universidad de Santiago y experto en cambio climático, señala que con la cuarentena actual, a partir del 15 de Marzo, “la contaminación por material particulado fino en Santiago ha disminuido entre un 20% y un 25%. Si en la cuarentena cierran las industrias, y disminuye el transporte público, probablemente se logren disminuciones mayores”.

Marcone establece que el factor de la megasequía no es favorable para la correcta dispersión de los contaminantes en ciudades como Santiago y Temuco, por ejemplo. “En el caso de Santiago la estabilidad atmosférica, la ausencia de precipitaciones y la inversión térmica dificultan la limpieza de la cuenca. La contaminación en las personas no tiene un efecto inmediato,pero sí un efecto acumulativo, sobre todo si hablamos de material particulado 2.5″.

Este último añade que “este material particulado se considera el más pequeño de la polución atmosférica e ingresa directamente a los pulmones. A la preocupación del COVID-19 y su alto nivel de contagio, se le suma la llegada de bajas temperaturas y otras enfermedades respiratorias como la influenza”.

“De acuerdo a cifras del Ministerio de Medio Ambiente, la contaminación urbana en Santiago es responsable de miles de víctimas anuales. Por lo tanto, una disminución en los niveles de contaminación, como la ocasionada por la cuarentena, podría salvar una significativa cantidad de vidas. Es probable que tengamos el invierno más limpio, en términos de contaminación urbana, de las últimos décadas”, argumenta Cordero.

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