“De la Mega a la Mediasequía” por René Garreaud

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A menos de dos meses para que cierre el año (enero-diciembre), ya podemos hacer un diagnóstico mayormente certero de la condición hidro-pluviométrica en Chile en la zona central, donde ya ha terminado la estación lluviosa, aunque alguna tormenta siempre puede dar una sorpresa. La figura 1 muestra las anomalías de precipitación en las estaciones DGA/DMC (diferencia con la media histórica, normalizada por este valor), actualizada a mediados de octubre de este año. Se observan déficit moderados (entre un 10 y 20%), entre las regiones de Valparaíso al Bío Bío. Más al norte, dos intensas tormentas de otoño (Garreaud 2017a) causaron un notable superávit (>100%) en las regiones de Coquimbo y Atacama, mientras que condiciones muy lluviosas durante buena parte de año han generado una acumulación del 30-40% por encima de la media en la zona sur y austral, especialmente en la región de Aysén. Este análisis es consistente con el empleado por la Dirección General de Aguas para emitir su proyección para la temporada de riego 2017-2018 en Chile central (DGA 2017), que advierte condiciones deficitarias pero mejores que las observadas en las temporadas pasadas.

Para efectos de comparación, la Figura 1 también incluye las anomalías pluviométricas del año 2016 y el promedio de las anomalías entre 2010 y 2015. Durante el periodo original de la megasequía (Garreaud et al. 2017),  el déficit entre 30-40% se extendían entre la región de Coquimbo y la Araucania. El año 2016 presentó un déficit menos marcado en la zona central pero notablemente alto en la zona austral (hasta 50% en la región de Los Lagos y Aysén). En ese sector ocurrió la mayor ausencia de precipitaciones entre enero y junio del 2016, ocasionado alteraciones ambientales agudas (Garreaud 2017b).

Para poner las anomalías pluviométricas de los últimos años en un contexto más amplio, la Figura 2 muestra varias series de tiempo, desde 1975 hasta ayer, cubriendo desde la 4ta a la 8va región. Las lluvias en el norte los años 2015 y 2017 han contribuido a la recuperación de los volúmenes embalsados en superficie (ej. Embalse la Paloma) y bajo ella (ej. nivel del pozo Alfalfares y contenido de agua en el suelo estimado por el satélite GRACE). Sin embargo, desde la región de Valparaiso al Sur el déficit pluviométrico se ha mantenido sin interrupción desde el año 2010 a la fecha lo cual sigue haciendo caer los niveles de los reservorios en esta zona. Esto se evidencia mediante la suma de las anomalías de precipitación de Santiago y Concepción, representado por “embalses virtuales” en esos lugares, como por ejemplo el tamaño de la laguna Matanza cerca de San Antonio y el volumen embalsado en la Laguna del Laja que se mantiene en sus mínimos históricos.

Las diferencias pluviométricas entre el periodo original de la megasequía y los años posteriores, se deben a la ocurrencia de patrones de circulación atmosférica levemente distintos, los que se resumen en la Fig. 3 por las anomalías durante los meses de invierno de la altura geopotencial en 500 hPa (equivalente a anomalías de presión a unos 5500 metros sobre el nivel del mar). Durante la megasequía predominaron anomalías positivas en el Pacifico oriental subtropical y negativas en la periferia Antártica, lo que contribuye al desplazamiento al sur de las trayectorias de tormenta. Un patrón similar se aprecia el 2017, aunque las anomalías positivas en el subtropical se debilitan en la costa Chilena. El 2016 fue “otro animal” con un bloqueo muy intenso y persistente justo sobre la Patagonia.

En resumen, las condiciones de gran escala se han mantenido notablemente estables desde el año 2010 a la fecha, produciendo la década más seca en la historia de Chile central, con una breve desviación el año 2016 pero que agudizó el déficit en la zona más austral. Así, la gran sequía continua, aunque para ser justos territorialmente yo la llamaría ahora la “media-sequia”.

Reconocimientos

  • La Figura 2 fue construida gracias al aporte de datos actualizados de varias personas e instituciones: Pablo Álvarez, Universidad de La Serena (embalse La Paloma), Ariel Muñoz, PUCV (área laguna Matanzas), Javier Narvona, DGA (pozo Alfalfares) y Christian Santana, MinEnergia (Laguna del Laja).

Referencias

  • Garreaud, C. Alvarez-Garreton, J. Barichivich, J.P. Boisier, D.A. Christie, M. Galleguillos, C. LeQuesne, J. McPhee, M. Zambrano-Bigiarini, 2017: The 2010-2015 mega drought in Central Chile: Impacts on regional hydroclimate and vegetation. Hydrol. Earth Syst. Sci. Discuss., doi:10.5194/hess-2017-191, 2017.
  • Garreaud, 2017: Norte oscuro, sur claro! De nuevo!! Nota de divulgación disponible desde: http://dgf.uchile.cl/rene/DIV/Norte%20oscuro_again.pdf
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