El árbol que permitió reconstruir la historia del clima del Altiplano

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(La Tercera, 28 de diciembre) La queñoa no sólo es la especie arbórea que crece a mayor altura en el mundo, sino que es considerada una verdadera “estación meteorológica” gracias a la cual se pudo determinar que la última década ha sido la más seca en 700 años.

Desde el año 1930 que el Altiplano chileno registra una disminución de precipitaciones que concuerda con el cambio climático que está afectando al resto del planeta. Sólo durante la última década, el Altiplano marca su período más seco para los últimos 700 años. Estos son solo algunos de los datos que ha sido posible conocer gracias a la presencia de una verdadera “estación meteorológica viviente” en el extremo norte de nuestro país: la queñoa.

Pese a ser una de las especies nativas más desconocidas en nuestro país, el estudio de los anillos de crecimiento de la queñoa ha permitido reconstruir el clima en el Altiplano a partir del año 1300, demostrando cómo el calentamiento global impacta en una zona tan árida como el desierto: no solo hay una drástica disminución de precipitaciones en los últimos 80 años, sino que en el pasado se registraron sequías que se prolongaron más de 100 años.

Así lo explica una investigación realizada por especialistas del Instituto de Conservación Biodiversidad y Territorio de la Universidad Austral de Chile, y el Centro de Estudios del Clima y la Resiliencia (CR)2. Duncan Christie, de la U. Austral y uno de los académicos que encabezó los análisis fruto de un trabajo colaborativo entre expertos de Chile, Bolivia y Argentina, explica que estos árboles del norte del país son verdaderos “archivos ambientales”.

Hablamos de una “historia climática” que queda impresa en los anillos de crecimiento de los árboles: cuando hay más lluvia, el árbol crece más y los anillos son más anchos, y viceversa. Pero aun cuando este trabajo, que forma parte de una disciplina llamada dendocrinología, se ha desarrollado de manera extensa en los Andes centrales de Chile, Argentina y la Patagonia, hasta ahora no existían investigaciones con especies en el Altiplano.

Fuertemente adaptada al clima extremo del desierto, la queñoa llega a vivir 700 años y soporta temperaturas que oscilan entre los -18 °C y los 33 °C. Las lluvias sólo ocurren durante los meses del llamado invierno boliviano, entre enero y marzo. Christie explica que el análisis de los últimos mil años ha permitido determinar, por ejemplo, que en el Altiplano se presentan sequías prolongadas.

“Los siglos XIV, XVI y XVIII resultaron ser muy secos, mientas que los siglos XV, XVII y XIX fueron los más húmedos”, dice Duncan Christie. Druante el siglo XX, sin embargo, especialmente a partir de la década de los 30, los años secos se acentúan como no había ocurrido antes en la historia climática. “Ante el aumento de la demanda por recursos hídricos, este estudio nos muestra que debemos estar preparados para enfrentar sequías que en esta zona pueden durar más de un siglo”, afirma.

La queñoa ha cumplido una función histórica clave para las comunidades andinas que habitan la zona desde hace 11 mil años, al ser utilizada como madera o combustible. Sin embargo, su uso más intensivo se ha presentado junto al desarrollo minero de la zona altiplánica en siglos recientes.

Hoy la especie está catalogada como vulnerable según el Libro Rojo de las Especies en Peligro, pero no hay claridad sobre la superficie que ocupa. Héctor Peñaranda, director de Conaf para la Región Arica y Parinacota, explica que el último estudio, que data del año 2000, señalaba que quedaban entre 5 mil y 6 mil ejemplares de queñoa de altura, pero agrega que la cifra real será dada por la actualización del catastro de bosque nativo que lleva adelante Conaf.

Peñaranda agrega que la importancia de la especie es fundamental, ya que está asociada a numerosas especies de fauna andina como el guanaco y el quirquincho. Recientemente, una treintena de voluntarios acogió el llamado de Conaf para participar en una jornada de recuperación de bosques durante la cual se plantaron 210 nuevos árboles de queñoa a 3.700 metros de altura, en el sector Altos de Belén.

http://diario.latercera.com/2013/12/28/01/contenido/tendencias/26-154368-9-el-arbol-que-permitio-reconstruir-la-historia-del-clima-del-altiplano.shtml