Expertos de la Universidad de Chile analizan medidas para paliar la sequía (Noticias UChile)

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    (Noticias UChile, 20 de mayo) Utilización de tecnologías más eficientes en el riego, cultivos con especies menos demandantes de agua y áreas verdes con especies nativas son algunas de las posibilidades que académicos de la Casa de Bello proponen para enfrentar la escasez de agua que afecta al país.

    Por Felipe Ramírez

    El martes 5 de mayo pasado el Consejo de Recursos Hídricos de California, Estados Unidos, aprobó una serie de restricciones sin precedentes al consumo de agua en las ciudades, buscando recortar en un 25% el uso de este líquido en las ciudades, con respecto al año 2013. Las consecuencias de la sequía habían afectado notoriamente al estado norteamericano, tanto que gran cantidad de habitantes del condado de Tulare, en Los Angeles, debían bañarse en estaciones de bomberos, debido a que varios pozos familiares se habían secado.

    En nuestro país la sequía que actualmente afecta a buena parte del territorio se inició hace seis años y es una de las más intensas de las que se tiene registro. Entre las consecuencias que ha generado está la quiebra de varias empresas en la zona del Valle de Elqui, así como la notificación de remate por parte de los bancos a 100 pequeños productores para el mes de abril pasado. Por estas razones, diversas comunas han debido implementar sistemas de distribución de agua potable a través de camiones aljibes.

    Además, algunos auguran que la reducción de precipitaciones y escasez del recurso hídrico no sería un proceso definido, sino que “habrá que convivir con esta nueva realidad”. Así lo asegura el profesor Luis González, de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, quien aclara las posibles soluciones para este problema. “En Chile tenemos el 4,5% más o menos del consumo concentrado en la población. Si apuntáramos a reducir aunque sea la mitad de ese consumo, estaríamos logrando una mejoría del 2%, es un resultado que no tiene importancia”, agregó González.

    El profesor González no cree que las medidas anunciadas en Estados Unidos podrían ayudar en la solución. Para él, esas disposiciones “son muy precarias, son muy difíciles de implementar ya que apuntan a reducir el consumo urbano, cuando en realidad el 80% o el 85% del consumo de agua se concentra en la agricultura”.

    Debido a ello, el académico destacó que respecto al desarrollo de la agricultura es posible buscar métodos que permitan un consumo más eficiente del agua. Por ejemplo, destacó que “hay tecnologías que conservan muy bien el agua usando la cero labranza, pero lamentablemente requiere una inversión importante, por lo que no está tan al alcance de los pequeños agricultores, que son una parte importante de la superficie cultivada del país. Otra alternativa es la cosecha de agua”.

    Otro ámbito en el que es posible avanzar hacia una utilización más eficiente del agua tiene que ver con la vegetación presente en los parques urbanos. En el caso de la Región Metropolitana, la profesora Paulina Aldunce del Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales Renovables de la Facultad de Agronomía, y del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, destaca el caso de la Municipalidad de La Pintana que “en sus áreas verdes han apostado por ubicar especies nativas que son menos demandantes de agua, y utilizan agua no potable para regar áreas verdes”.

    La profesora Aldunce destacó además la manera cómo otros países han enfrentado situaciones similares. En Australia, que sufrió 10 años de sequía hasta el 2010, “se desarrolló un plan para restringir el consumo que buscó realizar un cambio en la conducta de la población y abandonó la categoría de “estado de catástrofe” en su legislación para enfrentar ese tipo de situaciones”.

    De esta manera, la sequía se entiende como una situación incorporada a la realidad cotidiana del país. Entre los resultados que obtuvieron, afirma Aldunce, se dio que “al terminar la sequía se pudo observar que las personas mantuvieron las nuevas conductas adoptadas en ese período, sin regresar a los niveles de consumo de agua previos, lo que resulta muy interesante”.

    La académica afirmó que Chile cuenta con diversas normativas que buscan enfrentar de manera paulatina la sequía a medida que ésta se agrava al calificar a sectores como “zona de emergencia agrícola por déficit hídrico” que puede promulgar el ministerio de Agricultura, la declaración de zona de catástrofe por sequía que puede decretar el ministerio del Interior, o la zona de escasez hídrica, definida por el Ministerio de Obras Públicas.

    De manera similar, Aldunce enfatizó en que el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) cuenta con diversos instrumentos de apoyo al pequeño agricultor que apuntan al uso más eficiente del agua. “Hay un montón de opciones que tienen los agricultores para mejorar los niveles de consumo de agua. Entre las más conocidas está la tecnificación del riego, el mejoramiento de los canales de conducción mediante revestimientos para tener menos pérdidas o la búsqueda de cultivos anuales que sean menos demandantes”, finalizó.

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