Fenómeno "El Niño" previsto para el invierno no sería tan intenso como se ha evidenciado

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nino(El Mercurio, 25 de abril) Por Richard García. Hay entre 60% y 70% de probabilidades de que llueva más que el año pasado, pero no se sabe todavía cuánta será la diferencia. En la zona norte, el evento recién podrá tener consecuencias bien entrado el invierno.

Que se viene «El Niño» que lloverá mucho, que hay que estar preparados. El mensaje se viene repitiendo con insistencia en las últimas semanas basado en el aumento de la temperatura del océano Pacífico frente a la zona ecuatorial, y en países como Estados Unidos ya están sacando cuentas si acabará con la sequía del oeste y reducirá los huracanes.

¿Pero, qué ocurrirá en Chile?

Los meteorólogos reconocen que todavía no pueden determinar con precisión cómo afectará esta vez al país la fase cálida de este fenómeno oceánico-atmosférico que condiciona la cantidad de precipitaciones. «Si bien es cierto que se está desarrollando en este momento una condición cálida en el Pacífico, es muy importante no sólo saber que habrá un «El Niño», sino también su intensidad» explica René Garreaud del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

Lluvias en mayo

La fuerza del fenómeno se mide a partir de un índice que señala cuánto va aumentar la temperatura respecto de un año promedio. Así, se considera un «El Niño» intenso cuando el Pacífico se calienta al menos un grado sobre la condición promedio, y uno débil cuando no pasa de los 0,5 grados. Cuando alcanza casi 2 grados sobre el promedio histórico, tal como en 1997, se habla de uno muy intenso.

«Cuando ves los distintos modelos numéricos, algunos hablan de que, si bien se pronostica una fase cálida, esta sería de 0,3 grados sobre lo normal, aunque otros aventuran hasta 0,9 grados. Ninguno habla hasta ahora de un » El Niño» monstruoso, pero algunos científicos han estado mirando cómo ha ido evolucionando el sistema en los últimos meses y lo encuentran parecido a lo que pasó el año 1997″ dice el meteorólogo.

Sin embargo, en estos casos mirar la historia no es la panacea, advierte. «Además, las condiciones nunca son idénticas, no hay certeza de que las cosas vayan a evolucionar igual».

Lo que queda, dice Garreaud es ver la historia y cómo se ha comportando frente a escenarios similares. Así, de los 20 años en que el aumento de la temperatura del Pácífico ha sido de 0,6 grados, en 13 a 15 de ellos las precipitaciones fueron superiores  la media en invierno, es decir, las probabilidades son de 60% a 70%. Pero, hay unos pocos en que han sido normales e incluso menores al promedio

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