Megasequía no da tregua: julio fue el sexto menos lluvioso en más de 50 años (La Tercera)

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Julio es históricamente el mes más lluvioso en Santiago y buena parte de Chile. Pero según el último registro, el de este año es el con menos lluvias en Santiago de los últimos seis años.

Por Carlos Montes

Los registros metereológicos siguen resecando la zona central, que vive de hace una década una megasequía, la más larga desde que hay registros pluviométricos confiables en el país. Las precipitaciones siguen disminuyendo drásticamente en las últimas décadas. Incluso en julio, que es estadísticamente el mes más lluvioso en Santiago y buena parte de Chile.

Durante julio, Santiago registró 13,33 milímetros de lluvia, que lo convierte en el sexto julio más seco de los últimos 52 años (desde 1967 a la fecha). La estadística la lidera 1998, cuando cayeron solo 0,2 mm (técanicamente casi no llovió), luego 1986 con 0,6 mm, después 2012 con 2,0 mm, a continuación 2013 que anotó 3,7 mm y finalmente 1976 con 6.5 mm, según los registros de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC).

Desde 1967 a la fecha, julio de 2019 ha sido el sexto mes de julio más seco, como muestra el gráfico de la DMC.

Arnaldo Zúñiga, jefe de Difusión y Monitoreo de la DMC, establece que la cantidad de lluvia que cayó durante julio en Santiago fue basatante poco. “En un mes de julio normal debería caer en Santiago al menos 75.9 mm, y llevamos apenas 66.6 mm en todo el año. Es súper poco y representa un 85% de déficit de agua caída para el séptimo mes del año, y un 72% anual“.

René Garreaud, subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académico del Departamento de Geofísica de la U. de Chile, señala que empezaron a trabajar en el análisis de la megasequía en 2013, “cuando nos dimos cuenta que algo extraño estaba pasando. Chile ha vivido sequías súper intensas, como la de 1924, también hubo una muy grande el año 68, 88 y 98, todas tuvieron un déficit como de 60%, y por eso es que este año le hace la pelea, aunque todavía queda un poco de invierno. Claramente quedará en el top five como uno de los años más secos del siglo”.

“No hay nada extraño en tener un año seco, como el que vivimos en 1998. Lo raro es esta secuencia, porque llevamos diez años en una condición, si bien no tan intensa, pero en el orden del 30%, lo que ya es sequía. Llama la atención, hay algo raro, no es usual que una sequía dure tanto”, añade Garreaud.

El meteorólogo de la DMC evalúa que los sistemas frontales han estado más hacia el sur, “lo que ha generado un bloqueo que no ha permitido que los sistemas frontales se desplacen hacia la zona central. Habitualmente cruzan en esta época, pero este año se han mantenido en la zona del Biobío y La Araucanía, donde ha precipitado mucho más. En esa zona el déficit es en torno al 20% o 30%. En todo Chile estamos con déficit”.

Durante julio en Santiago, solo cayeron 13.3 mm de precipitaciones.

“Hay un contexto que lo da el cambio climático, que uno usualmente lo asocia a un aumento de temperatura, el que está ocurriendo a nivel mundial y en buena parte de Chile. Siempre hay que distinguir los eventos del cambio climático, la temperatura va en aumento y dentro de eso tienes olas de calor, que muchas veces es una mezcla de cambio climático con otras cosas.  El cambio climático también es cambio de régimen de viento, como ocurre en Chile y sectores sub tropicales, como sucedió el año pasado en Sudáfrica, va secando las regiones”, explica el experto  del (CR)2.

Proyección para el próximo mes

Durante agosto la situación continuará. “En la zona central estaremos por debajo de los rangos normales, no superaremos los 50 mm 0 60 mm acumulados en los próximos meses tampoco. Seguiremos con déficit, ni siquiera nos acercaremos a un año normal”, añade Zúñiga.

Garreaud dice que hay otros factores, “que son naturales y por lo tanto son cíclicos. En estos últimos años se han combinado y hemos tenido un bajón que pensamos que es natural, que es un calentamiento en el otro lado del Pacífico, cerca de la costa de nueva Zelanda. Eso provoca que las tormentas nos estén haciendo el quite y estén pasando por la zona más austral, donde hay un incremento de lluvias. En resumen, la megasequía es una superposición de, un componente natural, que tenemos la esperanza que se revierta en la próxima década y además un componente antropogénico (por acción del hombre), que favorece la sequía, donde da lo mismo el componente natural, porque se va a mantener”.

Embalse La Paloma con evidentes muestras de sequía.

La megasequía se sigue prolongando con consecuencias a la vista de todos. “Es una situación vital, nuestra principal fuente de agua está en la cordillera. En estos momentos, por lo menos en la zona central, la acumulación de nieve es muy baja, con un déficit de hasta 75%. Si seguimos con esa tendenci,a se tornará en una situación aún más complicada”, señala el jefe de Difusión y Monitoreo Dirección Meteorológica de Chile

Garreaud añade que Chile tiene una gran ventaja, “y es que está muy cerca de un océano y la costa es muy fría. Eso hace que las temperaturas estén dentro de un rango. Aquí nos quejamos por una ola de calor de 30°C, pero en Europa o en Australia supera los 40°C, que es una gran diferencia. Falta mucho tiempo para que lleguemos a esa condición peligrosa para la vida humana, sin embargo, el aumento de temperatura va de la mano con incendios forestales, una serie de cosas asociadas. El escenario es malo, y ya lo estamos viviendo, hay que empezar a adaptarse. Vamos a tener menos agua en el futuro, pero tampoco se va a acabar el mundo”.

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