Sectores claves para el país creen que serán muy afectados por el cambio, pero se sienten poco preparados (El Mercurio)

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    Transportes, energía, forestal y minería son los rubros en que más se da esta brecha. Según los expertos, el tomar consciencia de los riesgos del calentamiento global y adaptarse a ellos será fundamental en el futuro inmediato.

    De 0 a 5, ¿cuánto cree que el cambio climático afectará a su empresa?

    Esa fue la pregunta que el Centro de Cambio global UC y Acción empresas salieron a hacer a una muestra de compañías privadas. La respuesta, en promedio, fue de 3,5.

    Pero había una pregunta más: en la misma escala de 0 a 5, ¿cuán preparada ve a su empresa ante este fenómeno? La respuesta promedio: 2,8.

    Esa brecha entre el impacto del cambio climático sobre el sector privado y  su nivel de preparación fue uno de los mayores hallazgos del estudio «Empresas y cambio climático en Chile: El camino hacia una adaptación sostenible», que será presentado hoy.

    «El reto de la empresas es ver cómo incorpora este nuevo riesgo, el climático, en la toma de decisiones, para que pase a estar en la matriz de riesgo y también en la planificación de la inversión mirando al futuro», dice Andrea Rudnick, directora ejecutiva del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

    Efectos diferentes

    Según declararon para el informe, las empresas ven que los impactos más comunes son la ocurrencia de eventos hidroclimáticos extremos (inundaciones y sequías) y el aumento de la temperatura (olas de calor e incendios), ambas por su influencia directa en sus operaciones e instalaciones.

    A nivel de impactos más indirectos, perciben efectos negativos en sus proveedores y el abastecimiento de insumos, consecuencias con las comunidades, cambios en patrones de consumo de clientes y aspectos financieros.

    Sin embargo, al desglosar por rubros, el diagnóstico se vuelve más disímil. «Se ven diferencias entre la manera en que las empresas sienten cuáles son los impactos y su preparación. En los extremos se puede ver que las empresas de servicios básicos prevén impactos y se están preparando. Otras, como el sector financiero, sienten que les llegan de manera más lejana e indirecta», detalla Sebastián Vicuña, director del Centro de Cambio Global UC, jefe del proyecto de investigación y asesor de la COP 25, la cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático que se realizará en Chile en diciembre.

    Por ejemplo, pese a que eventos atribuibles al cambio climático han causado problemas como el cierre de puertos y el corte de rutas o de pasos fronterizos, el sector del transporte y la logística está entre los que menos impacto perciben en su operación. Eso podría no ser tan preocupante, si no fuera porque son el sector que se considera menos preparado para hacerle frente.

    Tres sectores estratégicos para Chile, como el forestal , el energético y la minería perciben niveles muy altos de impacto, pero no se sienten preparados en la misma medida.

    Eso podría explicar, por ejemplo, el relativamente alto nivel de afectación percibida y de preparación de las empresas de servicios básicos, que han tenido que lidiar con turbiedades inusuales del agua y tormentas que dejan sin electricidad a la población.

    Tomando medidas

    De la muestra, las empresas sanitarias, de energía, las mineras y las del sector silvoagropecuario son las que declaran mayor grado de avance en la implementación de acciones ante el cambio climático. Pese a esto, el informe constató, a nivel general, que «no es evidente la existencia de un proceso de reflexión estructurado respecto de la identificación de riesgos y vulnerabilidades vinculadas a los riesgos, ni herramientas o procesos que respondan de manera específica a estas condiciones de manera sustentable».

    Por lo mismo, el estudio propone una hja de ruta para generar estrategias más coordinadas de adaptación de las empresas.

    Una de las empresas que participó en el informe es CMPC Celulosa. Para Nicolás Gordon, su director de Sostenibilidad y Medioambiente, la clabe es diferenciar adaptación de mitigación.

    «Las acciones de mitigación van a beneficio global, en común al planeta y no se ven los efectos de manera concreta. La adaptación es más relevante en las empresas ya que cualquier medida beneficia a todos los que están detrás. La manera de adaptarlo es integrarlo en el normal análisis de riesgo y desarrollar un modelo continuo asociado a los riesgos del cambio global», asegura.

    David Noé, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Transelec, que también participó en el informe, destaca un factor clave para avanzar: «Nosotros enemos que competir por licitaciones del Estado. Si nuestros propios diseños comienzan a incorporar características que nos permiten adaptarnos más y estar preparado a los riesgos climáticos vamos a tener mejores proyectos, pero si esos son más caros no van a poder ganar en las licitaciones, por lo tanto el desafío que enfrentamos es que se incorporen requisitos para que las instalaciones y las inversiones estén preparadas para la adaptación».

    Claudia Ferreiro es abogada del estudio Correa Gubbins, especialista en temas de medio ambiente y fue asesora de la COP15. «El panorama ha cambiado radicalmente, pero las emresas a ivel nacional creo que van un poco más lentas», afirma.

    ¿Debe el Estado jugar un rol más activo? Ferreiro cree que sí: «El rol del Estado tiene que ver con la planificación del territorio. Se debe hacer un mapa de vulnerabilidad donde los cambios se vean más adversos y definir que en este tipo de lugar no se pueden permitir viviendas, hospitales u otras estructuras ya que afectará al país, las comunidades y lo privado y público, es hasta ahí donde llega el rol del Estado».

    Leer nota completa en: El Mercurio