Valle del Aconcagua: realizan evaluación ciudadana de prácticas para enfrentar el cambio climático.

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    Comunidad local y científicos discutieron la efectividad y pertinencia de distintas acciones ejecutadas en la zona de Aconcagua para abordar los efectos de los fenómenos climáticos extremos asociados al aumento de temperatura global del planeta y el cambio climático.

    Por Nicole Tondreau Lira

    El campus San Felipe de la Universidad de Playa Ancha abrió una vez más sus puertas a los vecinos del Valle de Aconcagua para continuar la discusión en torno a las prácticas para abordar el cambio climático que han sido implementadas en la zona por actores públicos, privados y la propia comunidad.

    Se trata de la segunda parte del proyecto FONDECYT «Avanzando hacia la adaptación al cambio climático: las prácticas actuales desarrolladas en Chile, su utilidad, los obstáculos a la aplicación, y oportunidades de mejora». Mientras que la etapa inicial tuvo su foco en la adaptación local a la megasequía, esta nueva instancia analizó las acciones desarrolladas para enfrentar las lluvias extremas, las olas de calor y el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático.

    El equipo, liderado por Paulina Aldunce, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, realizó 41 entrevistas en la zona, identificando 165 prácticas ejecutadas por la sociedad civil, las agencias de gobierno y la empresa privada, de las cuales 15 fueron analizadas por los propios miembros de la comunidad en un taller participativo.

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    Izq. a der. Laura Gallardo, directora del (CR)2, Eduardo León, gobernador de San Felipe, y Paulina Aldunce, líder del proyecto e investigadora (CR)2.

    Eduardo León, gobernador de la provincia de San Felipe, reparó en la importancia de «el autocuidado respecto a desastres socionaturales para así adaptarnos de mejor manera al cambio climático». Asimismo, la autoridad agradeció la devolución de información que ha realizado el (CR)2 a los distintos actores sociales en todo este proceso participativo. «Muchos investigadores vienen a trabajar con la comunidad, pero son pocas las ocasiones donde sabemos qué pasó con esos trabajar». En el marco de este proyecto se ha dado relevancia en devolver la información generada a quienes más lo necesitan, que son las comunidades afectadas por estos extremos climáticos.

    Para Paulina Aldunce este intercambio bidireccional de información entre científicos y sociedad es fundamental para el éxito de la metodología de «investigación acción», la cual reconoce al conocimiento científico como solo una parte de los saberes existentes. «El cambio climático es tan complejo que ningún conocimiento por si solo puede hacerse cargo de esa realidad», comentó la investigadora.

    Comunidades en acción

    Antes de evaluar de manera grupal las prácticas locales de adaptación al cambio climático, los asistentes conocieron un poco más de los antecedentes científicos de este fenómeno global. Laura Gallardo, directora del (CR)2, se refirió a las proyecciones para la zona central de Chile recalcando que «se espera una disminución en las precipitaciones, pero un aumento en eventos cálidos de precipitación pues la isoterma cero estará a cada vez a mayor altura».

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    Vecinos durante el taller.

    Arturo Olivares, director de gestión de riesgo de la Cruz Roja de San Felipe, sabe del impacto del déficit hídrico en la provincia. «La sequía es mucho más agresiva en los sectores rurales. Las comunidades agrícolas están muy afectadas, por eso hemos realizado talleres de saneamiento de agua donde se utilizan elementos naturales para obtener agua potable para consumo humano y animal», indicó.

    «En mi casa tenemos cultivos de parras y duraznos, pero el agua escasea mucho y se nos hace difícil mantenerlos», comentó María Moreno, vecina del sector de Barrancas en la comuna de San Felipe. Ella espera aprender de las experiencias de otros de sus vecinos para aplicar algunas de las prácticas analizadas en estos talleres participativos.

    Este taller cierra el proceso de evaluación de prácticas de adaptación al cambio climático abordados en este proyecto, por lo que se espera que a inicios del 2017 la información obtenida sea socializada en el territorio.