Verano caluroso aumenta riesgo de incendios forestales (Explora)

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Lluvias primaverales asociadas al fenómeno de El Niño, la prolongada sequía que afecta a la zona centro sur y el cambio climático son algunos factores que explican esta condición. Especialistas confían en que uso de nuevas tecnologías ayudará a controlar el problema.

¿Sabía usted que el 99% de los incendios forestales son de origen antrópico? Fenómenos como El Niño y las sequías ayudan a configurar el coctel que favorece su propagación, pero estudios científicos desde fines de los años 90 alertan que se registra un incremento de esta clase de incendios en las últimas décadas. ¿La razón? De nuevo apunta a nosotros: el cambio climático causado por el hombre.

En Estados Unidos, por ejemplo, se estima que el área forestal afectada por siniestros ha aumentado seis veces en los últimos 50 años, situación que también ha sido registrada en Europa. Y Chile no escapa a este fenómeno, que se ha visto intensificado por la mega sequía que sufre país en los últimos años. Para este verano, las lluvias primaverales y las altas temperaturas asociadas a El Niño auguran una temporada de incendios más intensa, pero nuevas tecnologías prometen un combate más eficiente del fuego.

Primavera lluviosa

Mauro González, investigador de la U. Austral y del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, explica que uno de los factores que podría favorecer la ocurrencia de incendios forestales este año son lluvias tardías, como las que han afectado recientemente a la zona central.

“Uno puede pensar que disminuye el riesgo pero es al revés. Los estudios señalan una fuerte relación entre las primaveras lluviosas y la ocurrencia de incendios, debido a que causan una proliferación en el crecimiento de pastos y hierbas, que se secan en verano y son el punto de partida del fuego”, asegura González.

Alfredo Mascareño, gerente de Protección contra incendios forestales de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), explica que este tipo de condiciones favorecen la propagación del fuego. “Los pastos altos y secos llevan a que la llamarada se propague con mucha facilidad y, en consecuencia, los incendios podrían tener un comportamiento más violento de lo normal cuando enfrenten condiciones de estas características”, señala.

Sequía prolongada

No es todo, porque a este factor se suma la sequía que afecta a nuestro territorio desde hace casi siete años. Según el informe “Megasequía 2010-2015, una lección para el futuro”, elaborado por el (CR)2, la falta de precipitaciones ha elevado el número de incendios de gran magnitud en un 27% sobre el promedio, con una aumento en la superficie quemada de 69%.

La mayor incidencia de incendios también ha sido registrada por otras investigaciones que apuntan a la incidencia del cambio climático en nuestro territorio. Un análisis realizado en 2011 por el grupo Forecos de la Universidad Austral, Conaf y la U. de Oxford: indica que nuestro país presenta “un aumento constante y significativo en el número de incendios forestales en las últimas tres décadas”.

Y los pronósticos indican que esta clase sequías serán cada vez más frecuentes en el futuro debido al fenómeno de calentamiento global. En el estudio variabilidad climática en el siglo XXI, realizado por la Universidad de Chile y dado a conocer en 2006, se estimó que hacia finales de siglo la zona centro-sur de Chile experimentaría una disminución en las precipitaciones de hasta un 25 y 40 % en el periodo de primavera y verano.

Uso de tecnología

Para contrarrestar estos efectos, Conaf ha reforzado su estrategia ayudándose con las nuevas tecnologías. El software llamado “Wildfire Analyst”, por ejemplo, permite predecir el comportamiento del fuego según variables como la pendiente y exposición del terreno; el viento y el calor. El programa -por ahora, disponible solo en la Región Metropolitana – puede determinar cuál es la condición de riesgo o vulnerabilidad de un área determinada y proyectar estas circunstancias en el tiempo.

“Los simuladores nos facultan para saber cómo se va a desenvolver el incendio forestal en las próximas 10, 15 y hasta 72 horas. Con esta información preparamos nuestra organización para afrontar de mejor forma el problema y entregar una respuesta temprana”, explica Alfredo Mascareño. La estrategia de Conaf también incluye nuevos helicópteros con mayor tecnología gracias a la cual operan mejor en sectores cordilleranos; transportan más litros de agua y trasladan contingentes de brigadistas más numerosos. Incorporaron también el uso de químicos que retardan el avance de las llamas.

Por su parte Cristián Frêne, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) y coordinador de la Red Chilena de Investigación Socio-Ecológica a Largo Plazo (LTSER), apunta hacia la necesidad de restaurar la cobertura de bosque nativo para impedir que los incendios salgan de control. “En la parte media y alta de la cordillera andina Araucana se ha eliminado mucho bosque nativo para la ganadería y agricultura, pero también por incendios previos, por lo que hay una gran superficie de suelos erosionados debido al uso inadecuado”, concluye.

A nivel internacional el problema de los incendios forestales también es abordado mediante desarrollo tecnológico. Es lo que está haciendo la compañía Lockheed Martin, multinacional de origen estadounidense de la industria aeroespacial y militar con grandes recursos en tecnología avanzada, que probó recientemente un helicóptero cisterna no tripulado (K-MAX) que trabaja en conjunto con un avión sin pasajeros (Stalker XE) el cual provee al primero de las coordinadas específicas del fuego mediante geolocalización.

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