Avance en la Cámara de proyecto que prohíbe derechos sobre aguas de glaciares pone presión al Senado (El Mostrador)

    162

    El martes pasado, la Cámara aprobó –por 114 votos a favor, 1 en contra y 17 abstenciones– la modificación al Código de Aguas que prohíbe la constitución de derechos de aprovechamiento en glaciares. La iniciativa se enmarca en un contexto de sequía y crisis climática donde los glaciares juegan un rol fundamental en el ciclo del agua. El investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Marco Billi, comentó que «proteger los glaciares es en este sentido fundamental para promover una gestión efectiva y sostenible del agua, lograr la seguridad hídrica y enfrentar el cambio climático. Hasta este momento, sin embargo, aquellos habían carecido de una protección suficiente que permitiera asegurar su debida conservación. En efecto, incluso la información que tenemos respecto del estado de los glaciares hoy es insuficiente», agregó. «Es importante que el Senado debata y apruebe con urgencia esta importante ley y se cuente cuanto antes con los reglamentos y atribuciones que permitan hacer efectiva esta protección. Esto es fundamental, considerando tanto los muchos años de atraso que llevan estas normativas, como la urgencia que nos impone enfrentar el cambio climático y la megasequía que azotan a nuestro país», subrayó.

    La Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó y despachó al Senado, este martes 6 de septiembre, el proyecto de ley que modifica el Código de Aguas, para impedir la constitución de derechos de aprovechamiento de aguas sobre los glaciares.

    Por 114 votos a favor, 1 en contra y 17 abstenciones, la iniciativa reconoce que los glaciares son ecosistemas complejos asociados a su entorno y que son parte del ciclo hidrológico de las aguas.

    «Son partes constituyentes de un glaciar: su material detrítico; el agua líquida, tanto superficial como interna y basal; su parte flotante, siempre que esté unida a su masa, la que se considerará como agua terrestre. También, las masas de agua en estado sólido que, flotando y separadas del glaciar, por efectos climáticos circunstanciales, puedan adherirse a este», consigna la iniciativa.

    Respecto al entorno glaciar, el proyecto señala que comprende «los ambientes dinámicos dependientes del clima que incluyen procesos, condiciones y formaciones terrestres que, no siendo glaciares, posibilitan la mantención del equilibrio de uno o varios de ellos. Ello permite la captura de nieve, la formación o mantención de neviza y hielo, así como la generación de detritos».

    En ese sentido, Marco Billi, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, sostuvo que «los glaciares son un componente esencial del ciclo del agua y, por ende, juegan un rol fundamental como reservas y fuentes de agua para alimentar los distintos usos, humanos y no humanos, de cada cuenca. Proteger los glaciares es en este sentido fundamental para promover una gestión efectiva y sostenible del agua, lograr la seguridad hídrica y enfrentar el cambio climático. Hasta este momento, sin embargo, aquellos habían carecido de una protección suficiente que permitiera asegurar su debida conservación. En efecto, incluso la información que tenemos respecto del estado de los glaciares hoy es insuficiente».

    Estefanía González, la coordinadora de campañas de Greenpeace, coincidió con Billi y añadió que «en un contexto de grave crisis climática y ecológica los glaciares cumplen un rol fundamental. Tenemos que recordar que en cuencas como del Río Maipo, especialmente en época de sequía, los glaciares pueden llegar a aportar hasta el 60% del caudal de los ríos, por lo tanto, su protección es demasiado importante y también urgente».

    Las prohibiciones del proyecto

    El proyecto de ley indica que no podrán realizarse en glaciares, zonas de glaciares y entorno glaciar, las actividades que generan impacto significativo o daño ambiental. Es decir, las que impliquen su remoción, traslado o destrucción, el desarrollo de actividades sobre la superficie de los glaciares, actividades bajo los glaciares, que puedan alterar su condición natural, acelerar o interrumpir su desplazamiento, o acelerar su derretimiento, la liberación, vaciamiento o depósito de basuras, productos químicos, material particulado, desperdicios o desechos de cualquier naturaleza o volumen y la ejecución de cualquier otra acción que pueda afectar directa o indirectamente las funciones del glaciar.

    «Las acciones o actividades en contravención a estas prohibiciones serán sancionadas con multa de hasta diez mil unidades tributarias anuales, a lo que se suman multas de cuarto grado a los actos u obras que se realicen sin contar con el permiso de la autoridad competente. Esto, siempre que afecten la disponibilidad de las aguas, o que de alguna manera perjudiquen o alteren las obras de la red de estaciones de monitoreo que debe establecer y mantener la DGA», puntualiza la iniciativa legislativa.

    «Despachando este proyecto de ley, los diputados avanzan de manera significativa en mejorar nuestras capacidades de conservar y proteger los glaciares. El proyecto es exhaustivo tanto en la definición de las partes constituyentes de un glaciar, como en el tipo de actividades que se prohíben o restringen, indicando que quedan limitadas todas aquellas que puedan afectar al glaciar tanto de manera directa como indirecta, pero permitiendo actividades socialmente útiles y de bajo impacto, como el turismo o la investigación», explica Marco Billi.

    Finalmente, se establece que las multas «podrán incrementarse en 75% si los actos u obras realizados sin autorización, conlleven la reconstrucción o reinstalación de la red de monitoreo».

    «Es importante que el Senado debata y apruebe con urgencia esta importante ley y se cuente cuanto antes con los reglamentos y atribuciones que permitan hacer efectiva esta protección. Esto es fundamental, considerando tanto los muchos años de atraso que llevan estas normativas, como la urgencia que nos impone enfrentar el cambio climático y la megasequía que azotan a nuestro país», subraya el investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

    Además, se ratifica que la DGA tendrá, entre sus atribuciones y funciones, «investigar, medir el recurso y monitorear, tanto su calidad como su cantidad. Todo en atención a la conservación y protección de las aguas y glaciares».

    Sin embargo, la coordinadora de proyectos de Greenpeace expresó que también es necesario plantear qué ocurre con los proyectos que ya están afectando a los glaciares.

    «El proyecto que hoy ha avanzado al Senado, si bien reconoce elementos importantes como la necesidad de preservación de los glaciares, que se reconoce también el ecosistema glaciar y que de ahora en adelante hay ciertas actividades que quedarían prohibidas en los glaciares, sin embargo, no menciona qué va a pasar con los proyectos que hoy ya están afectando nuestros glaciares, y esos son temas importantes que se debiesen incorporar en un futuro», afirma.

    «Debemos avanzar a una protección de glaciares efectiva y dejar atrás las diferentes trabas que han puesto históricamente en el Congreso para que esto ocurra. Este es un proyecto que tiene que ser mejorado y que tiene que incorporar una protección más amplia a los glaciares y también la prohibición de que todo tipo de actividad futura y que exista hoy, y que está dañando los glaciares, lo haga», concluye Estefanía González.

    Leer en El Mostrador.