Q&A: “América Latina necesita una nueva gobernanza social y ecológica” (SciDev.net)

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    La ciencia tiene que acompañar a los países en los desafíos que conlleva este siglo, dice la climatóloga chilena Maisa Rojas.

    Por Daniela López

    Maisa Rojas tiene una especialidad poco común. Es doctora en física de la atmósfera, y tiene también una gran aliada para poner en contexto los cambios que se observan en la actualidad: la representación matemática del clima, es decir los modelos climáticos.

    “En el doctorado logré trabajar con modelos climáticos y eso me permitió estudiar cualquier tipo de tema que yo quisiera. Por mucho tiempo estudié el clima del pasado, del presente y también del futuro, pero una vez que adquirí esta herramienta la he podido aplicar a todo tema relacionado con clima” señala a SciDev.Net desde Santiago de Chile.

    Actual directora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 de Chile, fue coordinadora del comité científico asesor de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) y una de las pocas mujeres editoras del sexto informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC).

    “En el informe del IPCC, que reunió a científicos y científicas de 65 países, las mujeres éramos un 28 por ciento”, señala y agrega que la poca representación femenina de ese estudio es un reflejo de la desigualdad estructural de las sociedades, porque ese es más o menos el número de mujeres que hay en la ciencia en la región.

    “En todas las áreas científicas en general estamos subrepresentadas”, lamenta.

    En momentos en que se desarrolla la COP 26 (Glasgow, Escocia del 31 de octubre al 12 de noviembre), Rojas dice que estudiar el clima del pasado es crítico para entender lo que está ocurriendo hoy, pero que para resolver el problema del cambio climático también debemos resolver los problemas de desigualdades, incluyendo la desigualdad de género.

    Primero estudió física en Chile y luego se doctoró en física de la atmósfera en la Universidad de Oxford, del Reino Unido. ¿Desde el inicio de su carrera supo que quería dedicarse al estudio del clima?

    Sí, mi formación inicial es en física y siempre he trabajado con modelos computacionales del clima. Por un largo tiempo me fui especializando en estudiar la dinámica del planeta en el pasado, el paleoclima, en conjunto con colegas que estudian el clima del pasado a partir del registro geológico. Entonces, yo complemento el registro geológico con la modelación que se puede hacer a través de un computador.

    Pero la verdad, aunque le he dedicado muchos años de mi vida a estudiar el paleoclima, también estudio el presente y el futuro.

    ¿Cuáles han sido algunos retos en su recorrido académico?

    Los retos definitivamente están asociados con el hecho de ser mujer y en particular en el mundo de la física donde no existen prácticamente modelos. Yo diría que durante la época de estudio no fueron tan importantes esos retos, pero sí una vez que comencé a tener hijos, en ese momento fue difícil.

    Después del doctorado tuvo una beca posdoctoral en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. ¿Cómo fue esa inserción en el mundo laboral una vez concluido sus estudios?

    Después del doctorado las posibilidades parecían todas abiertas, ningún límite, pero las cosas empezaron a cambiar cuando volví a Chile —después de la beca posdoctoral— y ahí sentí que había un techo a lo que yo podía hacer. Pasé muchos años sin contrato formal en la universidad, me demoré diez años después del doctorado en tener mi primer puesto de profesora asistente, y claro, ese período coincidió con el momento en que tuve hijos.

    En general es difícil hacerse un espacio como mujer en áreas científicas en Chile y probablemente en el mundo.

    Comprender el futuro del clima es una herramienta importante para el avance de la ciencia y también para tomar decisiones desde otros sectores de la sociedad. ¿Cómo vincula ese conocimiento con el contexto donde vive?

    Chile está pasando por un proceso de escribir una nueva constitución, esto es resultado del estallido social que tuvimos a fines de 2019; una constitución que es especial porque es paritaria: 50 por ciento mujeres y que también tiene escaños reservados para grupos indígenas, una cosa que para nuestro país es único, un momento bien histórico, y la convención decidió comenzar unos ciclos de conversaciones, de reflexiones para los siguientes 100 años y el primer tema que abordaron fue el cambio climático.

    Así que estuve en la convención mostrando el informe y la verdad de las cosas es que fue emocionante tener un pequeño vistazo lo que están haciendo nuestros convencionales y aportar, y alegrándome de que el cambio climático esté en este horizonte.

    Es una de las científicas que no se cansa de recordar la urgencia que requiere la atención al cambio climático. ¿Qué acciones pueden -o deben- tomar los y las científicas para hacer frente al cambio climático?

    La urgencia del cambio climático nos llama a los científicos a que tengamos que tomar un rol activo, un rol que no es siempre fácil porque hay una línea que yo diría que a muchos no nos gusta cruzar, que es el activismo. Yo no soy activista, pero tengo claro que tengo que incidir en esa toma de decisiones.

    Creo que hay muchos científicos que todavía tienen dudas respecto a cómo hacerlo; nuevamente, no es fácil, pero creo que es súper necesario. Es necesario acompañar a nuestros países en estas próximas décadas, que son las décadas en que vamos a tener que cambiar muy radicalmente la manera que tomamos las decisiones, la manera que nos desarrollamos. Estas son, sin duda, décadas cruciales para poder enfrentar no solamente el cambio climático, sino yo diría que es más global que eso, con todas las crisis que estamos viviendo al mismo tiempo. Y ese camino yo creo que va a ser más fácil si tiene un acompañamiento cercano de la ciencia y de muchos otros saberes también, entendemos que la ciencia no es el único saber en este caso.

    ¿Y cómo sería ese acompañamiento desde la ciencia para la búsqueda de soluciones?

    Lo que necesitamos para resolver la crisis del cambio climático —pero también la de biodiversidad, la de nuestras desigualdades estructurales que tenemos creo que todos los países de América Latina, la pandemia, la crisis económica pospandemia, etcétera— es una nueva gobernanza.

    Esta gobernanza, esta manera de tomar decisiones va a tener que incluir muy fuertemente un tema de justicia y de participación. Una manera territorial, social y ecológica de entender las particularidades de los distintos territorios y de poder armonizar una visión nueva reconociendo esta relación indisoluble entre el ser humano y la naturaleza.

    ¿Cuál cree que es el lugar que tiene la responsabilidad ciudadana en la toma de decisiones ante los eventos del cambio climático?

    Requerimos cambios que no tienen precedentes en la historia de la humanidad y por lo tanto necesitamos crear un consenso amplio, que las personas estén de acuerdo en realizar estos cambios muy rápido, y necesitamos absolutamente que todas las personas se involucren.

    En particular para la adaptación al cambio climático no tiene ningún sentido que lo piense yo desde Santiago, desde una oficina, porque sé mucho sobre ciencia, sino que eso va a depender de cada una de las realidades. No hay otra manera que hacerlo localmente, con conocimiento local y con conocimiento de los pueblos originarios que han vivido por cientos de años en los lugares y saben cómo enfrentar mucho mejor algunas situaciones.

    Participó de la creación del informe “AR6 Cambio climático 2021:La base de la ciencia física” del IPCC, donde se pone de manifiesto que las acciones humanas todavía pueden determinar el curso futuro del clima, ¿qué necesitamos para lograrlo?

    Para los desafíos que vienen del siglo XXI, llámese cambio climático, pérdida de biodiversidad, desigualdades, crisis sociales económicas o pandemias, necesitamos ciencia. Necesitamos acompañar a nuestros países de manera cercana con ciencia. Y no necesitamos cualquier tipo de ciencia. Necesitamos una ciencia que sepa vincularse.

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