“Buen manejo del agua: un tema sin resolver” por Mariela Yévenes

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Columna de opinión de Mariela Yévenes, investigadora postdoctoral de la línea de Biogeoquímica del (CR)2, publicada en Codexverde.cl

Si alguien se pregunta por qué celebramos el Día Mundial del Agua, la Organización de Naciones Unidas nos menciona que básicamente se debe a que el agua es un tema sin resolver, por ello se debe sensibilizar a la población.

Desde 1960 hasta 2016, casi la totalidad de la población urbana en Chile ha logrado tener acceso a agua potable, ya sea a través de diversas infraestructuras y tecnologías o camiones aljibes, y en eso hemos avanzado bastante. Sin embargo, la disponibilidad de este recurso no está totalmente garantizada en ambientes urbanos y menos en zonas rurales, donde la calidad del agua es aún baja. Si sumamos a esto los problemas generados por el cambio climático, los cuales se han intensificado en los últimos años (megasequía, inundaciones e incendios de gran magnitud), se hace cada vez mas necesario reducir la brecha con los que tienen y no tienen acceso a agua de calidad.

En Chile ya se registran zonas en donde hay estrés por déficit hídrico y los resultados de la utilización de modelos hidrológicos estiman que esta tendencia se incrementará por motivo del cambio climático. ¿Entonces que hacemos como sociedad para enfrentarnos a una disminución del recurso y probablemente a una mayor demanda? El agua es un recurso esencial para la vida cotidiana de las personas y para las actividades que desarrollamos como país, entre ellas la agricultura, minería, silvicultura, industrias e hidroeléctricas.

La UNESCO ha mencionado que el agua potable y el saneamiento deberían convertirse en asuntos prioritarios en cualquier lugar del país. Por ello, para hacer frente a un buen cuidado del agua, debemos considerar dos aspectos fundamentales:

Primero, garantizar que los cambios, inversiones y mejoras que realicen los gobiernos, para favorecer el consumo de agua potable y de calidad, involucre a la sociedad civil rural educándolos en cómo cuidar su agua a través del control de calidad de sus aguas, dónde y cómo cultivar la tierra para reducir la lixiviación de nutrientes y retener mas agua mejorando de paso la calidad de sus suelos, etc. Esto involucra un trabajo colaborativo con el sistema público y privado para mejorar la calidad de vida a partir de información generada por las mismas comunidades rurales.

Segundo, las personas en general debemos incorporar en nuestro quehacer diario el cuidado del agua potable y educarnos para ser eficientes en su uso. A todos los que vivimos en zonas urbanas el agua potable generalmente no nos falta, y la utilizamos sin medida, quizás inconscientemente pensando que va a estar ahí por siempre. Por ejemplo, lavamos el auto con la llave abierta armando un río de agua que corre por la calle o regamos el pasto en horas de calor donde hay mayor pérdida por evaporación. Estos hábitos entre otros, hacen del cuidado del agua un mito.

En el sector rural las personas comprenden la necesidad de almacenar y optimizar el recurso porque saben que el agua que tienen es limitada. Por tanto tienen prácticas agroecológicas como captura de agua lluvia, canaletas, zanjas de agua cuando llueve, que permiten favorecer la retención de agua. Fácilmente estas prácticas pueden ser adoptadas por municipalidades para incorporarse en todas las plazas y jardines de nuestras ciudades chilenas.

Como es el Día Mundial del Agua permitámonos reflexionar qué tan lejos o cerca estamos de otros países que han logrado tener un buen manejo del agua y qué tan dispuestos estamos de hacerlo.

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