«UNFCCC, IPCC, GEI, NDC, COP25: ¿Qué significa aumentar la ambición climática en este mundo de acrónimos?» por Andrea Rudnick

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    Columna de opinión de Andrea Rudnick, directora ejecutiva del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2. Publicada en UChile.cl

    Que la temperatura media mundial no aumente más de 2 °C. Esa fue la meta 2015 adoptada bajo el Acuerdo de París. ¿Cómo se logra esto? Eso es lo que Andrea Rudnick directora ejecutiva del CR(2), nos responde en esta columna sobre los desafíos de la nueva definición de las «Contribuciones Nacionalmente Determinadas», «donde cada país define soberanamente a qué se compromete». «La COP25 será un hito clave para el aumento de ambición, porque los países deben actualizar sus NDC antes de diciembre del 2020», nos relata la experta, quien analiza en qué pie está Chile ante este desafío.

    Para la comunidad climática este es un cuento repetido, para el resto es un cuento necesario para entender.

    En 2015 se adoptó el Acuerdo de París bajo la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC). Todos los países del mundo acordaron evitar que la temperatura media mundial aumente más de 2 °C con respecto a los niveles pre-industriales, e incluso hacer los esfuerzos para que no aumente más de 1,5°C. Fue la ciencia, a través del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) la que informó sobre estos umbrales de temperatura, ya que así reducirían los riesgos del cambio climático.

    Para alcanzar el objetivo central del Acuerdo de París, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) deben reducirse en un 45 por ciento para 2030 y alcanzar la carbono neutralidad para 2050. ¿Pero cómo se logra esto? En París, cada país presentó sus metas sobre mitigación de gases de efecto invernadero, adaptación a los impactos del cambio climático, creación de capacidades, transferencia tecnológica y financiamiento. Las metas se denominan “Contribuciones Nacionalmente Determinadas” (NDC por sus siglas en inglés), y la gracia es que cada país define soberanamente a qué se compromete.

    El problema es que estas metas de mitigación en su conjunto nos sitúan en una trayectoria de aumento temperatura de 3 °C al año 2100, sobrepasando con creces el límite de 2 °C del Acuerdo de París. Por lo tanto, las metas de mitigación actuales no son suficientes. Por eso es necesario aumentar la ambición y hacer un esfuerzo mayor en reducir las emisiones.

    El aumento de ambición debiese ocurrir en todos los ámbitos de las NDC: mitigación, adaptación y en los medios para la implementación. Desde la mitigación hay varias formas de aumentar la ambición: (a) comprometiendo una meta con métricas claras, por ejemplo, una de reducción absoluta con respecto a un año base, sin condicionarla al crecimiento económico ni al consumo de energía; (b) incluyendo a todos los sectores de la economía dentro de la meta; (c) incluyendo un año de emisiones máximas (peaking); (d) estableciendo metas intermedias al 2025 y 2030; y (e) una meta sin ninguna condicionalidad y alineada de manera justa y equitativa a la trayectoria mandatada en el Acuerdo de París.

    La COP25 será un hito clave para el aumento de ambición, porque los países deben actualizar sus NDC antes de diciembre del 2020. Chile ya empezó a hacer la tarea y ha anunciado presentar su nueva NDC antes que finalice el 2019. Estamos en buen pie, pues el país cuenta con un plan de retiro de centrales a carbón, una continua incorporación de energías renovables a la matriz eléctrica y una estrategia de electromovilidad, entre otras medidas.

    El involucramiento del Ministerio de Hacienda y de los ministerios sectoriales será clave para establecer los costos de dichas medidas y su impacto en la economía, además de alinear la NDC con la estrategia de crecimiento verde de Chile ante la OCDE y la Agenda 2030 con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por último, la existencia de dos anteproyectos de ley sobre cambio climático, una por parte del ejecutivo y otra por el congreso, nos permitirá llevar todas dichas metas a una discusión con la ciudadanía y en el congreso para alcanzar una regulación nacional.