«Cambio Climático: Entre la angustia y la negación» por Laura Gallardo

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Columna de opinión de Laura Gallardo, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y académica del Departamento de Geofísica FCFM U. de Chile. Publicada en Entrepiso.

Se lanzó el sexto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) relativo a las bases físicas del cambio climático. Pronto vendrán dos informes más que lo complementan en lo relativo a vulnerabilidad, adaptación y mitigación.

Además, en este ciclo se han desarrollado sendos informes abordando un mundo de 1,5ºC, así como la criósfera y los sistemas terrestres y sus cambios. Este es un trabajo colaborativo de cientos y quizás miles de científic@s que se realiza en respuesta al llamado del IPCC y las Naciones Unidas, como parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático.

Hay quienes dicen que este informe no contiene nada nuevo y hay quienes creen que ya no hay más que hacer. Ambas son interpretaciones extremas y erróneas de un informe que abunda en nueva evidencia del impacto irrefutable de las actividades humanas sobre el cambio del clima que estamos viviendo. También se indica que hay cambios irreversibles en escalas temporales de siglos e incluso milenios. Sin embargo, se insiste en la necesidad de bajar profundamente nuestras emisiones de gases de efecto invernadero para poder contener y mitigar los peores impactos. Por esto, por el futuro y sus jóvenes, por nuestra vejez, por la niñez, no hay espacio para la inmovilización y la perplejidad. Este es el tiempo de los cambios profundos, de las nuevas ideas, de los nuevos alientos. Hoy es el tiempo de la inteligencia, de l@s líderes, de la diferencia, del cambio.

Desde su instauración hacia 1988 (¡ni siquiera se acababa la guerra fría!), el IPCC se constituye como un cuerpo políticamente neutral y no prescriptivo respecto de las medidas que adopten los tomadores de decisión. Eso significa que el IPCC no se yergue como un generador de “balas de plata”. Aparte de dictatorial eso sería fútil y falaz (No hay balas de plata). Eso porque es un tiempo de enormes y complejos desafíos políticos, intelectuales y volitivos, también sin precedentes y que requieren de nuestro esfuerzo común, mancomunado y diverso.

Desafíos políticos porque se trata de cambiar nuestro modo de convivencia en este planeta azul, tanto entre nosotros homo sapiens, como entre nosotros y todo lo que nos rodea. Intelectuales pues debemos pensar, crear, inventar y construir esas nuevas formas de convivencia, basándonos en la ciencia para atender a las necesidades de más de 8 mil millones de personas que habitamos el mundo sin olvidar que nuestro planeta es finito. Volitivos porque esto hay que quererlo, hay que tener la voluntad y hasta la porfía para atreverse a llevar adelante los cambios. Este es justamente el tiempo de los cambios profundos.