Conservacionistas: Antonio Lara (El Mercurio)

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Hace más de treinta años que se enamoró del estudio y conservación de los bosques de alerces, y no paró más. Este es el camino que tomó el ingeniero forestal y director de la Fundación Forecos para doblarle la mano a la explotación y aportar a la supervivencia de una especie que estuvo a punto de desaparecer.

Por Marcela Saavedra

El ingeniero forestal de la Universidad de Chile y académico de la Universidad Austral Antonio Lara (65), nunca olvidará el momento en que se enamoró de los alerces. Corría el año 82, y luego de varias caminatas por zonas extensas, en jornadas muy lluviosas por sectores alejados, tuvo sus primeros acercamientos con bosques de esta antigua especie nativa. «Entonces lo común era ver explotaciones ilegales, incluso quemas en curso, que daban cuenta de la fuerte destrucción a la que estaban sometidos», recuerda.

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