Más que las forestales: Castor daña los bosques patagónicos; el otro pulmón verde de Sudamérica (Radio Polar)

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En los últimos 30 años la Patagonia chilena ha perdido 15% de su bosque nativo. 44% de esa pérdida se atribuye a la actividad forestal, y 56% a los castores. Así, millones de toneladas de carbono antes retenidas en los bosques se liberan a la atmósfera acelerando el cambio climático.

En el 2023 se descubrió que una hectárea de ecosistema patagónico almacena casi el doble de carbono que una hectárea de selva amazónica, configurando un verdadero “pulmón verde” que contribuye enormemente en mitigar el cambio climático.

Buena parte de ese carbono está almacenado en los bosques de la Patagonia, que enfrentan dos grandes amenazas cuantificadas en un nuevo estudio: las plantaciones forestales y los castores.

Según el informe, elaborado por el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), en los últimos 30 años la Patagonia chilena ha perdido 15% de su bosque nativo. 44% de esa pérdida se atribuye a la actividad forestal, y el otro 56% a los castores.

Además de degradar los ecosistemas y afectar a otras especies, estas dos amenazas provocan que el carbono almacenado en estos bosques vuelva a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2), contribuyendo al calentamiento global.

Se cuantifica que los castores provocaron la pérdida de 1,4 millones de toneladas de carbono de estos bosques, mientras que la actividad forestal contribuyó a que se pierdan otros 1,2 millones de toneladas. Todo esto pone en riesgo los compromisos climáticos de Chile en relación al Acuerdo de París, que pretenden la carbono neutralidad a 2050.

¿Castores en la Patagonia?

En 1946, la Marina argentina importó 10 parejas de castores desde Canadá y los introdujo en la isla grande de Tierra del Fuego para fomentar la industria peletera local.

En menos de medio siglo esta especie, que estaba protegida de caza y que no tiene depredadores naturales en este ecosistema, se convirtió en una plaga invadiendo todas las cuencas hídricas del archipiélago de Tierra del Fuego.

Los castores cortan los árboles con sus dientes para crear diques y represas, dañando no solo los bosques sino el ciclo hídrico del que dependen las turberas, que son otra gran fuente de agua dulce y sumidero de carbono de la Patagonia.

¿Qué se puede hacer?

El informe del CR2 destaca la importancia de implementar programas y políticas públicas para proteger los bosques adultos de la Patagonia y de todo el país, que se consideran mundialmente como reservorios irrecuperables de carbono. Esto sobre todo como estrategia principal para alcanzar la carbono neutralidad del país.

“Evitar la pérdida de ecosistemas de altos reservorios de carbono, como los bosques adultos y turberas, es la alternativa más eficiente en cuanto a costos para cumplir con los compromisos nacionales e internacionales en un contexto de cambios globales”, se lee en el informe.

Planes piloto de erradicación de castores se han llevado a cabo en esfuerzo conjunto entre Argentina y Chile, pero no existe aún una política pública o un plan oficial de ambos países para enfrentar la plaga. | Leer en Radio Polar.