Paulina Aldunce: “Desde la ciencia hay un fuerte llamado a la acción climática, pero la respuesta de los tomadores de decisiones ha sido muy lenta” (País Circular)

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La académica de la Universidad de Chile e investigadora del (CR)2 y del CITRID-, una de las autoras líderes de la segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC sobre “impactos, adaptación y vulnerabilidad”, asegura que éste reafirma la necesidad de actuar con la máxima celeridad para mitigar los efectos de una crisis climática que “amenaza el bienestar de las personas” y “arriesga el futuro habitable del planeta”. El documento, dice Aldunce, es categórico en cuanto a la necesidad de conjugar adaptación con equidad social.

Cristian González

Como viene siendo costumbre a esta altura del partido, otro lapidario informe del IPCC remeció las conciencias de la humanidad el pasado lunes 28 de febrero. A través de una conferencia transmitida para todo el mundo, el panel internacional de expertos para el cambio climático, a través de la contribución del Grupo de Trabajo II, presentó la segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación (AR6) que analiza, desde la evidencia científica, las perspectivas para abordar el cambio climático, y da luces sobre su avance en las diferentes regiones del planeta.

Una de las científicas que participó como autora líder en la elaboración del documento del Grupo II, que trató sobre Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, fue la académica de la Universidad de Chile, Paulina Aldunce, quien ya había participado en ediciones anteriores de este informe. El Grupo I de Trabajo abordó las Bases Físicas del Cambio Climático, mientras que la tercera entrega del Grupo III -sobre Mitigación- está programada para principios de abril de 2022.

Concretamente, el informe en que intervino Paulina Aldunce -investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 y del Programa de Reducción de Riesgos y Desastres (CITRID) de la misma casa de estudios- evaluó los impactos del cambio climático, con especial énfasis en los ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades más expuestas a sus efectos.

– Paulina, ¿qué viene a añadir el nuevo informe a lo que ya se sabe?

-Primero que nada, hay que decir que el informe está basado en 34 mil artículos científicos, por lo tanto, lo que se dice ahí es inequívoco. Eso es muy importante resaltarlo: que no es opinión mía ni de un grupo pequeño de investigadores. Se logró una comprensión mucho más profunda de la adaptación, vulnerabilidad e impactos de la que había en el quinto reporte. El mensaje principal es que el cambio climático es una real amenaza para la humanidad y para la naturaleza, pero es urgente que actuemos porque cada retraso que tengamos, estamos arriesgando el futuro habitable del planeta. Puede parecer simple lo que digo, pero si lo tomas literal, es tal cual.

– ¿Qué implica concretamente esa amenaza? ¿Cuáles serán las consecuencias inmediatas si no se adoptan medidas ambiciosas ya?

– En las próximas dos décadas es casi seguro que vamos a llegar a los 1,5 grados si no se toman medidas urgentes. Es necesario que sean hoy para reducir los gases de efecto invernadero a nivel global. Ahora la idea es que si llegamos a los 1,5 grados, que es lo más seguro, sea solo temporalmente para volver a bajar de los 1,5. Actualmente se ha producido impacto en la naturaleza: muertes masivas de árboles, de corales, eventos extremos de lluvias, megasequías. Se sabe que esos eventos ocurrirán con mayor frecuencia. Ahora bien, si pasamos los 1,5 grados y sobre todo los 2 grados, en muchas partes del mundo no se van a poder cultivar alimentos esenciales para la vida humana en el planeta; habrá un bajo abastecimiento de agua para las plantas y para consumo humano. Se está negando la posibilidad de tener un desarrollo sostenible y la economía está siendo súper afectada. Se va a profundizar la inequidad. Un punto muy importante del informe es que la adaptación está muy relacionada a la vulnerabilidad de las poblaciones. Las poblaciones más vulnerables al cambio climático, no siempre, sino que generalmente, son las más pobres. La adaptación tiene qur ir de la mano con la equidad social, pero el problema es que estamos en un círculo vicioso, porque si aumentamos la temperatura, la gente va a seguir siendo vulnerable.

– Entonces si los informes son tan claros, si año a año se repite que estamos ante una tragedia climática, ¿por qué la respuesta de los actores es tan famélica, comparativamente, por ejemplo, a la que tiene la pandemia?

– A ver, el IPCC y la ciencia han entregado información suficiente y hay un llamado de acción desde la ciencia muy fuerte. Ahora, esta seriedad o el real peso que le han dado a esto los tomadores de decisiones, con respecto a la información científica, ha ido en incremento, pero es aún muy lento. Esto debería haber ocurrido antes. Todos los países han ido más lento de lo que se necesita. Otro mensaje importante del informe es que hay una brecha entre la adaptación que está sucediendo y las necesidades de adaptación. Hay menos adaptación de la que necesitamos, imagínate eso con 1,5 grados. Hay un llamado de urgencia. Eso significa que las opciones de adaptación y la ventana de oportunidad que tenemos hoy, si no las implementamos, se van a cerrar muy rápidamente. Cada vez tendremos menos opciones de adaptación posibles de implementar.

– Ahora bien, ¿cómo facilitar una respuesta global y robusta que evite lo que pase con la pandemia, donde las vacunas, como no se distribuyen equitativamente, terminan generando más variantes y la continuidad del virus?

– Bueno, estamos claros que es importante la equidad en la participación. Esto no es una cosa romántica. Se necesitan a todos los actores: a los gobiernos, a los privados, a las comunidades a nivel local. Es una cosa muy completa. La gente que vive sobre todo en zonas rutales son quienes más reciben los impactos del cambio climático en primera línea. Y es muy importante que se involucre a las comunidades en la toma de decisiones y que se escuchen sus necesidades.

– ¿El informe aborda con profundidad algunos mecanismos de funcionamiento para la resiliencia climática, de modo tal que favorezca a los grupos o países más vulnerables a la crisis climática?

– Sí, dentro de las recomendaciones que se hacen, se concluye que el financiamiento está siendo insuficiente, y que se ha estado concentrando en términos de mitigación y no de adaptación. Se sabe que el cambio climático va a afectar la economía.

– ¿Cuáles serían esos cambios irreversibles que subraya el informe y cree que es posible abrigar algo de esperanza ante un escenario tan alarmante?

– Hay cambios en términos de aumento en el nivel del mar que están provocando mucho daño en estados pequeños, en islas del Pacífico que son muy planas, a las que el agua les pasa por arriba. El aumento del nivel del mar se recuperará en miles de millones de años y eso es irreversible. Se han perdido muchos glaciares y Chile es el país que más glaciares ha perdido en el mundo, no solo en Latinoamérica. Y sabemos que la gran cantidad de agua depende de los glaciares en Chile, y eso augura un futuro un poco oscuro para la naturaleza. Podrá en riesgo el abastecimiento de agua. El cambio climático trae asociado un aumento de la inseguridad alimentaria e hídrica.

– ¿Qué dice el informe con respecto a América y a Chile?

– Que estamos propensos a la megasequía, a las inundaciones, a las lluvias extremas y a los glaciares, e impactos en la agricultura.

– ¿La megasequía en Chile también tiene el carácter de irreversible?

– No sabemos. La crisis climática cambia mucho, el sistema climático cambia mucho. Es seguro de que habrá un escenario de mayor fragilidad. Pero no se sabe si el nivel de sequía será el actual; si será una situación permanente, no se sabe.

– Ahora bien, respecto de Chile, ¿esperaría una nueva mirada sobre el cambio climático de la mano de la nueva ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas, compañera de trabajo en el (CR)2?

– No hay que desconocer que la Oficina de Cambio Climático del gobierno anterior, el organismo de mayor jerarquía en el tema, ha hecho un trabajo bastante bueno, pero obviamente estamos todos al debe. Yo estoy segura de que Maisa Rojas y su equipo van a lograr hacer cambios sustantivos. Hay un nuevo ímpetu. Pero hay que reconocer que sí se ha estado trabajando, solo que el nuevo ministerio puede acelerar ese proceso.

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